La importancia de las decisiones trascendentales y la ley de Dios en la vida moderna
Decisiones trascendentales y la ley de Dios en la vida moderna

La importancia de las decisiones trascendentales en nuestra vida diaria

Las personas nos encontramos en un proceso constante de toma de decisiones: cada segundo definimos los pasos que damos en nuestra existencia. Algunas de estas decisiones poseen un carácter más trascendental, mientras que otras resultan más pasajeras y efímeras. Aquellas decisiones fundamentales, cuando son asumidas con plena conciencia, terminan reflejándose inevitablemente en todas las elecciones que realizamos a cada instante.

El peligro del piloto automático en la existencia humana

Con frecuencia, podemos caer en la trampa de vivir en piloto automático, sin dedicar el tiempo necesario para meditar sobre cuáles son esas decisiones trascendentales que realmente gobiernan nuestras vidas. Este estado nos lleva a avanzar sin un rumbo claro, experimentando más tropiezos y dificultades a lo largo del camino. Muchas veces no nos percatamos de las malas decisiones hasta que estamos pagando directamente sus consecuencias, lo que subraya la importancia de la reflexión consciente.

La sabiduría divina como guía interior

La sabiduría que Dios ha inculcado en nuestros corazones y que nos alimenta mediante sus enseñanzas puede resultar difícil de seguir cuando la mantenemos como algo externo a nosotros mismos. Para que esta sabiduría se convierta en una verdadera guía para nuestras vidas, debemos meditarla, discernirla, aceptarla e interiorizarla. Este proceso exige una evaluación permanente: debemos examinar constantemente si estamos actuando coherentemente con esta sabiduría o si nos estamos desviando, arrastrados por las corrientes del mundo, los engaños del maligno o nuestra propia concupiscencia.

Los mandamientos como hoja de ruta para el desarrollo personal

En las lecturas bíblicas actuales, Jesús nos recuerda que los mandamientos de la Ley de Dios constituyen una hoja de ruta esencial que nos ayuda a desarrollarnos como personas, en comunión de amor con Él y con todas las personas con las que nos relacionamos. Sin embargo, estas leyes necesitan ser vividas desde la mente y el corazón para que realmente nos guíen hacia el amor verdadero.

No se trata simplemente de cumplir mandatos externos de manera mecánica, sino de comprender profundamente que cada uno de estos mandamientos encierra la sabiduría misma de Dios. Esta sabiduría divina desea que, desde lo más profundo de nuestra alma, vivamos en el bien, la verdad y el amor auténticos.

La desconexión entre el conocimiento y la práctica

Jesús encontró una realidad preocupante durante su ministerio: la gente se sabía de memoria los preceptos divinos, pero sus corazones permanecían alejados de ellos. Esta desconexión ocurría porque no vivían la comunión de amor con Dios, ni practicaban la solidaridad y el amor genuino hacia los demás. Se quedaban atrapados en lo superficial y se perdían completamente la esencia transformadora de estos principios.

Los desafíos contemporáneos para vivir según la ley divina

En pleno siglo XXI, nos puede estar sucediendo exactamente lo mismo. Las modas pasajeras, la búsqueda obsesiva de fama, la persecución del placer inmediato o el ansia de poder pueden desviarnos fácilmente del camino de construir una civilización de amor que parta desde nuestro corazón. Este camino requiere abrirnos al amor de Dios y a sus leyes eternas, transformándonos en vehículos activos de ese amor hacia todos los que nos rodean.

¡Cuánto necesitamos impregnarnos de ese amor divino y seguir sus leyes para construir tanto la felicidad personal como la colectiva! La Palabra nos dice hoy con claridad: "Dichoso el que camina en la ley del Señor..."; "Ni ojo vio, ni oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman..."; "No vine a abolir la Ley, sino a darle plenitud"; "Ante los hombres están la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera..."; "Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón".

Referencias bíblicas: Eclesiastés 15, 15-20; Salmo 118; Mateo 5, 17-37.

Autora: Economista, orientadora familiar y coach personal y empresarial.