Un análisis profundo de 'Sinners' y su impacto en la temporada de premios
El poeta y ensayista bogotano John Galán Casanova, ganador del premio nacional de poesía joven Colcultura en 1993, ofrece una mirada crítica sobre la película Sinners de Ryan Coogler, que ha generado intenso debate por sus 16 nominaciones al Óscar, superando récords históricos de producciones como Titanic y La La Land.
La dualidad de una película dividida
Según el análisis de Galán, Sinners presenta una marcada división narrativa. La primera mitad del filme merecería, en su opinión, el Óscar a mejor película por su tratamiento del blues, la historia afroamericana y su conexión con tradiciones musicales ancestrales. Sin embargo, cuando aparecen los vampiros, la cinta adopta fórmulas hollywoodenses convencionales, resolviendo el conflicto con un exceso de violencia física y armamentística que resta profundidad al planteamiento inicial.
La secuencia musical que trasciende
El crítico destaca especialmente la interpretación de I Lied to You en el efímero Club Juke, una canción creada por un afroamericano de California y un sueco que fusiona blues raizal con elementos futuristas. Esta escena de cinco minutos materializa el primer parlamento de la película sobre música que atraviesa el velo entre la vida y la muerte, conectando tradiciones africanas, rock, country, hip-hop e incluso ópera china y ballet.
Durante esta secuencia, mientras el bluesman Sammie Moore confiesa a su padre predicador "Dicen que la verdad duele, por eso te mentí. Sí, te mentí: amo el blues", Coogler crea un caleidoscopio fílmico que integra música, historia, lírica, fotografía, danza y efectos especiales de manera magistral.
El debate sobre las nominaciones récord
La pregunta central que plantea Galán es cómo una película con estas contradicciones ha obtenido 16 nominaciones al Óscar. Cita cuestionamientos del portal TrueFilm que se preguntan si se está sobrevalorando Sinners por ser realmente brillante o porque el nivel de las películas de estudio ha bajado tanto que cualquier producción mínimamente ambiciosa se canoniza.
El blog Micropsia va más allá en su crítica, señalando que la película es excesiva en múltiples sentidos: demasiado larga, con demasiados temas, personajes y símbolos que van de la música al vudú, de la mitología vampírica a la violencia racial, y de la religión al pecado, incluyendo coqueteos con el realismo mágico.
La intención del director versus el resultado
Ryan Coogler declaró en entrevistas que quería hacer una película que "atacara con furia" el concepto de género cinematográfico y musical, haciendo que el público la cuestionara constantemente. Galán reconoce que el director logró este objetivo, pero considera que resolvió el experimento por la vía más trillada, con esa manía hollywoodense de concluir las historias de manera convencional.
El contexto político de los premios
El analista señala que, en la presente encrucijada, Hollywood y el gremio del espectáculo han querido tomar distancia de la agenda autoritaria y anti-derechos de Donald Trump. Si la Academia decide premiar lo políticamente correcto además del mérito artístico, la balanza debería inclinarse hacia Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson, que muestra formas de resistencia comunitaria ante un estado de represión y segregación.
Aunque reconoce que Sinners es una película primorosa con acordes, encuadres y detalles preciosos que merecería premios en banda sonora y fotografía, duda que obtenga los galardones principales de mejor película y dirección. El debate sobre su valor artístico versus su convencionalismo narrativo continúa abierto a semanas de la ceremonia de los Óscar.