31 Minutos: del Tiny Desk de la NPR al Festival Estéreo Picnic en Bogotá
31 Minutos: del Tiny Desk de la NPR al Estéreo Picnic

31 Minutos: una rebelión creativa que conquista desde el Tiny Desk al Estéreo Picnic

La esencia de 31 Minutos se resume en una máxima liberadora: “No tener la obligación de parecer inteligente”. Así lo expresa Pedro Peirano, uno de sus creadores, en una entrevista exclusiva para El Espectador. Esta filosofía ha sido el motor de un fenómeno cultural que, tras más de dos décadas, aterriza hoy en el Festival Estéreo Picnic en Bogotá, demostrando que Tulio Triviño y su equipo siguen dominando el rating emocional de América Latina.

Los orígenes: de parodia noticiosa a institución transgeneracional

Lo que comenzó en Chile hace más de 20 años como una simple parodia de un noticiero, hoy es una institución que trasciende generaciones. Inicialmente, el proyecto se centraba en un presentador conductor de notas graciosas, pero evolucionó orgánicamente hacia una comedia de personajes. Juan Carlos Bodoque y otros títeres no son solo figuras de felpa, sino un entramado de relaciones que reflejan las bajezas y virtudes humanas, así como las complejidades de la industria mediática.

Adaptación y éxito: del Quijote al Tiny Desk de la NPR

Durante la pandemia, la banda encontró refugio en la literatura clásica, creando una versión propia de El Quijote de la Mancha. Peirano revela que este proyecto fue una salvación personal, evitando el desánimo del confinamiento. Esta capacidad de adaptación los llevó también al Tiny Desk de la NPR, un reto técnico para una banda de títeres que se convirtió en un éxito histórico de visualizaciones. Ensayaron meticulosamente, reconstruyendo el escenario en Chile, lo que permitió una producción impecable que compite con cualquier estrella global.

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“Radio Guaripolo”: el caos controlado del Estéreo Picnic

El eje de su presentación en el festival es “Radio Guaripolo”, un concepto que rescata la mística de la radio antigua con bromas telefónicas e interacción nocturna. Bajo la conducción del egocéntrico Tulio Triviño, el show sirve como hilo conductor para que los himnos de la serie exploten en vivo. La puesta en escena, probada con éxito en el Lollapalooza Chile, promete un caos controlado donde la audiencia corea temas como “Mi castillo de blanca arena” y “Yo nunca vi televisión”.

Filosofía y conexión: no subestimar al público

31 Minutos no subestima a su audiencia. No ven a los niños como seres puros o incapaces, sino como humanos que comparten sentimientos de egoísmo, confusión y alegría con los adultos. Peirano afirma: “Los niños son humanos, igual que nosotros, pero llevan menos tiempo en el mundo”. Esta perspectiva permite personajes como Tulio Triviño, que evolucionan hacia lo ridículo y egoísta, alejándose del estereotipo del presentador infantil ejemplar.

Humor y abstracción: la fuerza política del absurdo

Al preguntar sobre mensajes políticos o sociales, la respuesta es tajante: prefieren el humor riesgoso y abstracto sobre la literalidad. Peirano explica: “Nuestra fuerza política es el humor puro. El absurdo es lo más divertido que hay”. Esto les permite abordar temas globales sin caer en parodias obvias, manteniendo una autenticidad que resuena profundamente.

Colombia: un segundo hogar para los títeres

La relación con el público colombiano es profunda y se ha fortalecido con incursiones teatrales en 2019 y 2025. La sintonía entre el humor de ambos países hace que 31 Minutos se sienta local en Bogotá. Su llegada al Festival Estéreo Picnic consolida una presencia constante, ofreciendo no solo un show de títeres, sino una experiencia que refleja nuestro lado más absurdo y auténtico.

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