La Sagrada Familia coronará su torre de Jesucristo en junio, pero enfrenta conflicto por su fachada principal
Sagrada Familia: Torre de Jesucristo se inaugura en junio, conflicto por fachada

La Sagrada Familia prepara la inauguración de su torre central mientras enfrenta desafíos pendientes

En una plataforma a 54 metros de altura, entre andamios y estructuras metálicas, se ultiman los detalles de la enorme pieza que completará la cruz tridimensional que coronará la torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia en Barcelona. Esta obra colosal, concebida por el genial arquitecto Antoni Gaudí hace más de 140 años, está a punto de alcanzar un hito histórico con la inauguración programada para el 10 de junio, coincidiendo con el centenario del fallecimiento de su creador.

Un récord mundial y una fecha simbólica

La torre de Jesucristo elevará su cima hasta los 172,5 metros, consolidando a la Sagrada Familia como la iglesia más alta del mundo, superando al templo de Ulm en Alemania. Curiosamente, su altura quedará deliberadamente unos metros por debajo de la montaña de Montjuic (177 metros), respetando la filosofía de Gaudí de no sobrepasar "la obra de Dios", según explica el arquitecto responsable Mauricio Cortés.

La ceremonia de bendición contará con la presencia invitada del papa León XIV, aunque su asistencia aún no ha sido confirmada oficialmente. Cuando la estructura esté completamente terminada y se retiren los andamios, la basílica habrá alcanzado aproximadamente el 80% de su construcción total, según revela Jordi Faulí, el arquitecto que dirige las obras desde hace más de una década.

Los desafíos pendientes: la polémica fachada de la Gloria

Sin embargo, este avance significativo contrasta con los obstáculos que persisten para completar el proyecto original. La junta constructora, una fundación canónica privada, había planeado inicialmente concluir toda la obra en 2026, pero la pandemia de coronavirus alteró drásticamente sus planes al paralizar el turismo mundial y congelar los ingresos principales del templo, que provienen de las entradas de visitantes y donativos privados.

Ahora, con el turismo recuperado -la basílica recibió 4,8 millones de visitantes en 2024-, la junta se resiste a establecer una nueva fecha definitiva para finalizar las partes pendientes, entre las cuales destaca la controvertida fachada de la Gloria y sus cuatro campanarios.

El conflicto vecinal: viviendas versus expansión

El proyecto constructivo contempla que la entrada principal de la basílica esté precedida por una gran escalinata y una plaza, cuya ejecución requeriría el derribo de varios edificios de viviendas. Los residentes afectados llevan años oponiéndose firmemente a esta medida, argumentando que adquirieron sus propiedades legalmente sin que nadie les advirtiera sobre posibles expropiaciones futuras.

"Nuestros pisos son legales", proclama una pancarta colgada en uno de los inmuebles amenazados. Salvador Barroso, presidente de la Asociación de Afectados por las Obras de la Sagrada Familia, adquirió su vivienda a finales de la década de 1980 y asegura que solo comenzó a escuchar sobre el proyecto de la escalinata después de que los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992 transformaran la ciudad en un icono turístico global.

"La Sagrada Familia es propietaria de un terreno, no es propietaria del resto. Entonces, ¿por qué tiene que venir a mi casa?", cuestiona Barroso, quien considera que el desarrollo del templo se ha convertido esencialmente en "un negocio".

La disputa sobre la esencia gaudiniana

Los vecinos cuestionan además si la polémica escalinata formaba realmente parte del proyecto original de Gaudí, cuyas maquetas fueron destruidas en gran medida durante la Guerra Civil española (1936-1939). Este argumento es frecuentemente utilizado por quienes critican que el templo ha perdido la esencia visionaria de su creador.

Por su parte, el arquitecto Jordi Faulí defiende la fidelidad al legado gaudiniano: "Estamos, en todas las partes del proyecto, siguiendo con fidelidad lo que Gaudí quería", afirma, recordando que además de otros documentos salvados, parte de las maquetas fueron reconstruidas posteriormente por discípulos del maestro.

"Gaudí era un arquitecto extraordinario y vale la pena seguir su proyecto y acabarlo", añade Faulí, expresando su esperanza de encontrar una "solución justa" para materializar la fachada de la Gloria.

Mediación municipal y futuro incierto

El Ayuntamiento de Barcelona deberá mediar en este conflicto, asegurando en plena crisis de acceso a la vivienda en la ciudad que no habrá ningún acuerdo que no garantice soluciones habitacionales adecuadas para los vecinos afectados. Tras años de desencuentros y tensiones, el desenlace de esta interminable saga constructiva parece acercarse, aunque su resolución final sigue siendo incierta.

"Espero que se solvente el litigio. Lo que no sabría decir es si se va a solventar en los juzgados o... sentados en una mesa", confiesa Salvador Barroso, reflejando la complejidad de una situación que enfrenta patrimonio cultural, derechos de propiedad y desarrollo urbano en uno de los proyectos arquitectónicos más emblemáticos del mundo.