Pamplona, 5 jun (EFE).- El cementerio de Pamplona se ha convertido desde primera hora de este viernes en el escenario de la despedida de los cinco agentes de la Policía foral que fallecieron el miércoles en un accidente de tráfico en Gipuzkoa. El adiós se está llevando a cabo de forma escalonada, en medio de la conmoción de familiares y amigos, y con el respeto de todos los compañeros.
A lo largo de la mañana, los restos de los agentes han sido trasladados desde el tanatorio para una despedida íntima y familiar en cinco actos independientes. No obstante, esta tarde se celebrará una única misa funeral por todos ellos en la Catedral de Pamplona.
Las víctimas son el comisario Fermín Sola, jefe de la División de Intervención; Jesús María Vidaurreta, subinspector y jefe del Grupo Operativo de Intervención-GOI 4; Miguel Crespo, agente del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE); Juan Martín Domínguez, agente del Grupo Operativo de Apoyo al Mando (GOAM) de la División de Intervención; y Miguel Antonio D´Entremont, agente del GIE. El accidente ocurrió el miércoles por la mañana en el término municipal de Elgoibar (Gipuzkoa), cuando la furgoneta en la que viajaban los cinco policías forales chocó contra un camión mientras se dirigían a una reunión de trabajo con la Ertzaintza en la base de Iurreta (Bizkaia).
La muerte de los agentes provocó una profunda conmoción el miércoles, a la que siguieron el jueves declaraciones institucionales y muestras de pésame y respeto desde diversos ámbitos políticos, sociales y corporativos. Este sentimiento continúa hoy con uno de los últimos actos previstos en el cementerio.
Hasta el cementerio se ha desplazado el jefe de la Policía foral, Iván Ortueta, quien, junto a otros mandos del cuerpo y numerosos compañeros, ha recibido los féretros de los fallecidos. Los restos han llegado de forma escalonada para la cremación, acompañados por sus familiares.
Los cinco féretros han salido del tanatorio en sendas comitivas idénticas, encabezadas por dos motoristas de la Policía Foral y un coche patrulla, seguidas por el furgón fúnebre, escoltado por detrás por una furgoneta del cuerpo y por los vehículos con los familiares. Tanto a la salida del tanatorio como a la llegada al cementerio, los compañeros uniformados han saludado al paso de los féretros, han formado un pasillo a su llegada al camposanto y han portado a hombros los restos hasta el recinto para su cremación.



