Una cámara de seguridad captó el momento exacto en que un vigilante informal fue asesinado a tiros en el barrio Los Pinos, suroccidente de Barranquilla. La víctima, Carlos Alberto Orellano Cueto, de 45 años y conocido como 'Toro', recibió al menos 12 impactos de bala, seis de ellos en la cabeza, según informaron las autoridades.
Detalles del ataque
El hecho ocurrió hacia las 4:25 de la tarde del lunes 1 de junio en la calle 53D con carrera 27. Orellano Cueto se encontraba en vía pública, cerca de un grupo de personas que jugaban dominó, cuando desconocidos le dispararon directamente. La víctima cayó al suelo y falleció en el lugar debido a la gravedad de las heridas, sin que pudiera ser trasladada a un centro asistencial.
Hasta el momento, la Policía Metropolitana de Barranquilla no ha precisado el número de atacantes ni el medio de transporte utilizado para la huida. Tampoco se reportan capturas relacionadas con este caso.
Perfil de la víctima y antecedentes
Carlos Alberto Orellano Cueto era conocido en el sector como vigilante informal, una actividad que consiste en el control y supervisión no regulada de espacios residenciales, parqueo de vehículos y dinámicas barriales. Las autoridades confirmaron que el hombre registraba antecedentes judiciales, aunque no detallaron los delitos asociados. Este elemento es parte de las líneas de investigación que adelantan los investigadores para establecer el contexto del crimen.
En sectores como Los Pinos, este tipo de roles informales suelen tener interacción directa con la vida cotidiana del barrio, lo que en algunos casos coincide con entornos donde operan economías ilegales de pequeña escala. Por ello, una de las hipótesis que manejan las autoridades apunta a que el homicidio podría estar relacionado con disputas por el control de la venta de estupefacientes en la zona.
Contexto de violencia en el suroccidente de Barranquilla
El suroccidente de Barranquilla ha sido identificado en distintos reportes de seguridad como un corredor donde operan redes de microtráfico organizadas en puntos específicos, con dinámicas de control territorial fragmentadas. En ese contexto, los homicidios selectivos suelen estar asociados a disputas por control de puntos de expendio o conflictos derivados de actividades de vigilancia o control informal. No obstante, las autoridades recalcan que, por ahora, esta línea se mantiene en verificación y no hay una conclusión definitiva sobre los móviles del crimen.
Mayo violento y junio comienza peor
El Atlántico cerró mayo de 2026 con 108 homicidios, una cifra que refleja un aumento significativo frente a los 72 casos registrados en el mismo mes de 2025 y que consolida un panorama de alta violencia en el departamento. Con este balance, el territorio alcanzó 502 muertes violentas en lo corrido del año, según el Sistema Civil de Alertas Tempranas, que excluye de este conteo los fallecimientos por accidentes de tránsito y suicidios.
Siendo apenas 2 de junio, ya se han reportado 5 homicidios en el día de ayer y preocupa la escalada de violencia, sobre todo en el área metropolitana que concentra la mayor parte de los homicidios. En mayo, 93 de los 108 asesinatos ocurrieron en el Área Metropolitana de Barranquilla, lo que confirma la concentración geográfica de la violencia en los principales centros urbanos del departamento.
Barranquilla registró 50 de esos homicidios, seguida de Soledad con 31 casos y Malambo con 12. En conjunto, Barranquilla y Soledad acumularon 81 asesinatos, lo que representa más del 75 % del total mensual y evidencia la presión criminal sobre estos dos territorios.
El sicariato domina la dinámica de los crímenes, ya que continúa siendo el principal componente de la violencia en el Atlántico. De los 108 asesinatos registrados en mayo, 91 fueron cometidos bajo esta modalidad, lo que equivale a más del 80 % de los casos.
Ahora inició el mes de junio y el homicidio de Carlos Alberto Orellano Cueto se suma a los hechos de violencia que continúan siendo objeto de seguimiento por parte de las autoridades en el suroccidente de Barranquilla, particularmente en zonas donde confluyen actividades informales y economías ilegales.



