El periodista Cristián Herrera, con más de una década de trayectoria en Cúcuta, fue asesinado a tiros este sábado en el barrio Quinta Oriental de esa ciudad, cuando salía de la casa de su suegra acompañado de su esposa. Un sicario en motocicleta le disparó en repetidas ocasiones, causándole cinco heridas por arma de fuego. Fue trasladado a un centro asistencial, donde falleció. La Fiscalía asumió la investigación.
Perfil del comunicador
Herrera era egresado de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB). Construyó su carrera como reportero judicial en el diario La Opinión de Cúcuta. En los últimos años combinaba su trabajo en medios digitales con una asesoría en la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía.
Esquema de seguridad y amenazas previas
Según fuentes extraoficiales conocidas por El Tiempo, el comunicador contaba con esquema de seguridad al momento del ataque. La revista Semana confirmó que tenía varias amenazas contra su vida. "Estamos verificando si tenía amenazas", indicó una fuente policial. Unidades de la Policía Nacional y organismos de investigación llegaron a la escena a recolectar pruebas. Los móviles permanecían sin determinar oficialmente en el momento de esta publicación.
El noveno periodista asesinado en el gobierno Petro
Con este crimen, el número de periodistas asesinados durante el gobierno del presidente Gustavo Petro asciende a nueve, todos vinculados directamente a su labor informativa. En mayo pasado, el asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda en Briceño, Antioquia, ya encendió las alarmas de los organismos de defensa de la prensa.
Cifras de la FLIP
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) registra 387 agresiones contra periodistas por parte de grupos armados desde 2022, siendo las amenazas y el desplazamiento forzado los métodos más frecuentes para imponer censura. El asesinato de Pérez Rueda elevó a 170 la cifra histórica de comunicadores asesinados por razones vinculadas a su oficio desde 1977. Antioquia y Norte de Santander concentran los casos más recientes y más graves.
Condiciones extremas para el periodismo regional
La FLIP ha señalado que el periodismo regional en Colombia se ejerce en condiciones extremas de desprotección: sin esquemas de seguridad garantizados por el Estado, con recursos limitados y bajo presión constante de grupos armados que buscan silenciar la información local. Norte de Santander, en disputa entre múltiples estructuras ilegales, es uno de los territorios con mayor exposición para los comunicadores que cubren orden público y corrupción.
Llamados al Gobierno
La fundación ha hecho llamados reiterados al Gobierno y al Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño, para que la seguridad de los periodistas sea un eje explícito en las negociaciones con grupos ilegales. "La estigmatización recurrente contra medios y periodistas, sumada a la ausencia de una defensa firme desde el poder público, ha contribuido a deteriorar las garantías para ejercer el periodismo en regiones donde informar implica disputar espacio frente a actores armados", advirtió la organización.
Realidad de los periodistas regionales
El caso Herrera pone sobre la realidad de muchos periodistas regionales sostienen su ejercicio combinando la labor informativa con asesorías institucionales, ante la precariedad económica de los medios locales. Lo que no solo los expone a mayores riesgos, sino que complejiza la comprensión de los móviles cuando son atacados. La Alcaldía de Cúcuta no se ha pronunciado oficialmente hasta el momento. Herrera tenía página web propia, colaboraba con distintos medios y formaba parte de esa generación de comunicadores híbridos que, sin red de seguridad, siguen informando desde los territorios más peligrosos del país.



