El crimen del abogado Rafael Antonio Freyle Brochero, expersonero de Manaure, ha sacudido en las últimas horas al departamento de La Guajira. El ataque sicarial ocurrió en la tarde del martes en las inmediaciones del cementerio Los Olivos de Riohacha, cuando la víctima acababa de asistir al sepelio de su hermano paterno, Luis Francisco Freyle Uriana.
Detalles del ataque
Según el informe preliminar de la Policía Metropolitana de Riohacha, Freyle Brochero y un acompañante abordaron un vehículo rojo para regresar al casco urbano. En la salida sur de la ciudad, dos sicarios en motocicleta interceptaron el automóvil y dispararon repetidamente contra el parabrisas y la ventanilla lateral, impactando a ambos ocupantes. Los agresores huyeron a alta velocidad, mientras transeúntes y familiares trasladaron a los heridos a centros médicos de alta complejidad.
Víctima y herido
Rafael Antonio Freyle Brochero, hijo del recordado comerciante Rafael Freyle Paz y de Mitsy Brochero Zúñiga, era ampliamente conocido en la región. Se había desempeñado como secretario de Gobierno y personero municipal de Manaure, consolidándose como figura política y social. En el ataque también resultó gravemente herido Zamir Yoseth Rivera Ochoa, quien permanece bajo estricta observación médica con pronóstico reservado, mientras la fuerza pública custodia el centro de salud.
Conflicto jurídico por el cadáver
Tras confirmarse el deceso, los familiares de Freyle Brochero retiraron el cuerpo del centro médico de inmediato, impidiendo las diligencias judiciales obligatorias y el levantamiento por parte del CTI de la Fiscalía o la Sijín. Los allegados se acogieron a la legislación indígena y a los usos y costumbres del pueblo Wayuu, que reclama el manejo soberano de los cuerpos para ritos ancestrales. Esta acción genera un choque entre el derecho ordinario y la Jurisdicción Especial Indígena, presentando un desafío metodológico para los fiscales del caso.
Investigación en curso
Las autoridades de policía judicial recopilan videos de cámaras de seguridad y testimonios vecinales para establecer los móviles y capturar a los responsables. Sin embargo, la ausencia de una necropsia formal obligará a fundamentar el expediente en pruebas técnicas y testimoniales periféricas. La consternación es total entre los habitantes de Manaure y Riohacha, quienes exigen claridad ante este nuevo golpe sicarial contra la institucionalidad guajira.



