Más de la mitad de las personas que viven con VIH experimentan dolor crónico en algún momento, una condición que suele ser compleja de tratar. Ahora, un estudio realizado por científicos del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas aporta nuevas evidencias sobre los mecanismos biológicos que podrían estar detrás de este problema.
El estudio y sus hallazgos
La investigación, publicada en la revista científica 'JNeurosci' y liderada por Hui-Lin Pan, se centró en una proteína viral denominada glicoproteína 120 (gp120). Investigaciones previas habían relacionado esta proteína con una mayor sensibilidad al dolor y con una señalización excesiva de determinados receptores nerviosos en la médula espinal, un fenómeno asociado al dolor neuropático.
Para profundizar en esta relación, los investigadores utilizaron modelos de ratón y analizaron si la gp120 podía influir directamente en la actividad de estos receptores. Los resultados mostraron que la inyección de la proteína en la médula espinal incrementó la actividad de los receptores nerviosos mediante un mecanismo que afectaba a un grupo específico de neuronas.
Reversión del mecanismo
A través de diferentes estrategias farmacológicas y genéticas dirigidas a los componentes moleculares implicados en este proceso, el equipo logró revertir el mecanismo identificado y reducir la hipersensibilidad al dolor observada en los animales. Este hallazgo sugiere que la interrupción de este proceso podría convertirse en una estrategia para disminuir la sensibilidad al dolor en pacientes afectados por dolor neuropático crónico.
Posibles aplicaciones terapéuticas
De acuerdo con los autores, los hallazgos muestran cómo una proteína relacionada con el VIH puede amplificar las señales de dolor en la médula espinal. Pan señaló que una de las prioridades del equipo será desarrollar tratamientos capaces de interferir específicamente en este mecanismo mediante la modulación de las interacciones proteicas con los receptores nerviosos.
“Nos entusiasma especialmente desarrollar enfoques terapéuticos para interrumpir este mecanismo, específicamente mediante la modulación de las interacciones proteicas con el receptor nervioso. Estas estrategias dirigidas podrían proporcionar tratamientos más precisos y eficaces para el dolor neuropático crónico, no solo en personas con VIH, sino también, potencialmente, en otras afecciones”, afirmó el investigador.
Implicaciones para el futuro
El estudio abre la puerta a nuevas terapias para el dolor crónico asociado al VIH, que afecta a una gran proporción de pacientes. Los investigadores esperan que estos hallazgos conduzcan al desarrollo de medicamentos más específicos que puedan aliviar el dolor sin los efectos secundarios de los tratamientos actuales.



