Un amplio estudio internacional publicado en la revista Nature Health concluye que incluso niveles bajos de consumo de alcohol están asociados con un incremento del riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. La investigación, liderada por científicos del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, revisó sistemáticamente 843 estudios publicados entre 1961 y 2023, analizando la relación entre el alcohol y 20 desenlaces de salud.
Principales hallazgos sobre el alcohol y el cáncer
Los investigadores encontraron que el consumo actual de alcohol está asociado con mayores riesgos de desarrollar cáncer de mama, colorrectal, esofágico, de laringe, hígado, páncreas, próstata, estómago, cavidad oral y faringe. También identificaron asociaciones perjudiciales con pancreatitis, cirrosis, otras enfermedades hepáticas crónicas, infecciones respiratorias bajas, tuberculosis y fibrilación auricular.
El cáncer de faringe mostró la asociación más fuerte: el consumo promedio dentro de los niveles observados en la población estuvo relacionado con un aumento de al menos 105 % en el riesgo. Esta relación recibió la máxima calificación de evidencia posible, denominada “cinco estrellas”.
Riesgos progresivos y beneficios inciertos
El estudio detectó relaciones en forma de “J” o de “U” para algunas enfermedades, lo que significa que niveles bajos o moderados de consumo parecían asociarse con menores riesgos de diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer, enfermedad coronaria y ciertos tipos de accidente cerebrovascular. Sin embargo, estos posibles efectos protectores desaparecían o se revertían al aumentar la cantidad consumida.
Para cáncer de mama, una bebida estándar diaria (10 gramos de alcohol puro) ya mostraba un riesgo relativo de 1,13 frente a quienes no consumían alcohol. En cáncer colorrectal, el riesgo relativo alcanzaba 1,17 con ese mismo nivel. Los autores advierten que la evidencia sobre un efecto protector cardiovascular es débil e inconsistente, y que los hallazgos provienen de estudios observacionales que podrían estar sesgados por factores no medidos.
Implicaciones para políticas públicas
La investigación señala que las guías de consumo de alcohol varían ampliamente entre países, con umbrales de bajo riesgo que oscilan entre 8 y 52 gramos diarios. Sin embargo, los autores afirman que no existe un límite universal válido para toda la población. Las recomendaciones de salud pública deberían centrarse en comunicar claramente los riesgos asociados al alcohol, especialmente los relacionados con el cáncer.
Los investigadores destacan que la percepción pública sobre el vínculo entre alcohol y cáncer sigue siendo limitada, particularmente en el caso del cáncer de mama y colorrectal, pese a la evidencia robusta disponible.
Conclusión: no hay umbral seguro
El equipo científico sostiene que los efectos del alcohol son complejos y varían según factores como la edad, el sexo, los patrones de consumo y la carga de enfermedad de cada población. No existe un umbral universal de consumo que maximice la salud para todas las personas. Aunque niveles bajos o moderados podrían asociarse con menores riesgos de algunas enfermedades, esas asociaciones son inciertas y deben evaluarse junto con los daños bien documentados del alcohol, especialmente el incremento del riesgo de cáncer incluso en niveles muy bajos de consumo.
La principal conclusión es que los riesgos aumentan de forma consistente a medida que crece la ingesta y, para numerosos tipos de cáncer, pueden comenzar desde los niveles más bajos de consumo.



