Baño frío o caliente: ¿qué es mejor para el cerebro y el corazón?
Baño frío o caliente: ¿qué es mejor para cerebro y corazón?

La temperatura del agua con la que nos bañamos tiene un efecto directo en el bienestar físico y la salud emocional. Elegir entre agua fría, tibia o caliente puede marcar un precedente en su salud, tanto física como interna. Según expertos, ducharse con agua fría influye positivamente en la piel, el cabello y el sistema circulatorio, pero también puede tener contraindicaciones.

Efectos del agua fría en el cuerpo

Ducharse con agua fría genera un estado de alerta en el organismo, según el doctor Christopher Babiuch. Esto influye directamente en los vasos sanguíneos, incrementando el flujo hacia los órganos vitales. Además, ducharse con agua fría aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, lo que da un golpe de energía casi inmediato. Sin embargo, no es recomendado para las personas que sufren de afecciones cardíacas, hipertensión o que tienen riesgo de derrame cerebral, según el cardiólogo Dr. Prashhant Rao, afiliado a Harvard.

Investigaciones de PLOS One detectaron que un chapuzón de agua helada reduce el dolor muscular y tiene un efecto antiinflamatorio, reduciendo el estrés y mejorando la calidad del sueño. No obstante, las terapias de frío pueden ser un arma de doble filo, pues aunque ayudan a reducir la inflamación, las temperaturas demasiado bajas pueden causar daños en la piel y los nervios, lo que conlleva un mayor riesgo de hipotermia, según el Dr. Dominic King, consultado por Cleveland Clinic.

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Efectos del agua caliente en el cuerpo

Los baños con agua caliente pueden dañar la barrera cutánea del cabello y eliminar el sebo natural de la piel, lo cual repercute en la sequedad y la sensibilidad de la piel, según la dermatóloga Elba Naccha. En el cabello, abre la cutícula capilar y facilita su limpieza, pero también deja vulnerable el cabello y puede ocasionar frizz.

La temperatura es su principal consideración; no debe superar los 27.5 grados en el uso cotidiano para evitar lesiones o provocar efectos contraproducentes. Un baño caliente con la temperatura adecuada ayuda con el dolor articular y la rigidez, según Ariel Vilchis del Departamento de Salud Pública de la UNAM.

Duchas de contraste: agua caliente y fría

Este método es bastante utilizado en los saunas por sus beneficios para desinflamar el cuerpo, aliviar el estrés y mejorar el sistema inmunológico. Se debe comenzar con agua caliente durante unos 3-4 minutos, ayudando a abrir los poros y relajar los músculos. Luego cambiar a agua fría, permaneciendo durante 30 segundos o un minuto bajo el agua; esto mejorará la circulación y refrescará el cuerpo. Repetir este ciclo al menos tres veces terminando con el agua fría para cerrar los poros.

En conclusión, tanto el agua fría como la caliente tienen beneficios y riesgos. La elección depende de las condiciones de salud de cada persona. Se recomienda consultar con un médico antes de adoptar cambios drásticos en la temperatura del baño, especialmente si se tienen problemas cardíacos o de presión arterial.

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