La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ha emitido una sentencia condenatoria contra un hombre por un delito continuado de agresión sexual. La pena impuesta es de once años y tres meses de prisión. Los hechos ocurrieron en A Pobra de San Xiao, en el municipio de Láncara (Lugo), donde el acusado regentaba un establecimiento comercial.
Detalles de la agresión
Según la resolución judicial, el condenado aprovechó la situación de vulnerabilidad de la víctima, una mujer con una discapacidad reconocida del 65%, para someterla a diversos actos de carácter sexual. Los abusos se prolongaron entre noviembre de 2023 y abril de 2024. La mujer acudía habitualmente como clienta al negocio del agresor. El procesado realizó múltiples llamadas telefónicas para que la denunciante acudiese a la tienda y, una vez allí, llevó a cabo distintas agresiones sexuales, llegando a violarla, pese a la oposición manifestada por la víctima en numerosas ocasiones.
Pruebas y testimonio
El tribunal consideró plenamente creíble el relato de la mujer, destacando que está corroborado tanto por las declaraciones de los testigos como por los informes periciales incorporados a la causa. Además, la Audiencia resalta la existencia de las numerosas llamadas efectuadas por el acusado para lograr que la denunciante acudiese a su negocio. La sentencia señala que la explicación del acusado, quien afirmaba que llamaba para que lo dejara en paz, es totalmente ilógica e increíble, ya que podría haberle dicho lo mismo cuando ella acudía a la tienda.
Indemnización y penas adicionales
Junto a la pena de prisión, la sentencia impone al condenado el pago de una indemnización de 30.000 euros a la víctima por los daños morales sufridos. También se le prohíbe acercarse o comunicarse con ella durante un periodo de 15 años. La sala absuelve, por el contrario, al acusado del delito leve de amenazas por el que también había sido juzgado.
Declaraciones en el juicio
Durante la vista oral, celebrada en la Audiencia Provincial de Lugo, el hombre negó los hechos y aseguró que nunca había mantenido relaciones sexuales con la denunciante. Según su versión, era la mujer quien lo acosaba y las llamadas telefónicas realizadas tenían como único objetivo pedirle que dejara de insistir. La víctima prestó declaración mediante prueba preconstituida y a puerta cerrada para preservar su intimidad.
Petición fiscal y sentencia final
La Fiscalía había solicitado inicialmente 13 años de prisión por un delito de violación continuada, además de otras medidas accesorias. Finalmente, la Audiencia Provincial concluyó que existían pruebas suficientes para condenar al acusado por agresión sexual continuada, dictando una pena de once años y tres meses de cárcel.



