Universidad de La Salle cierra brechas en educación superior en Colombia
U. de La Salle cierra brechas en educación superior en Colombia

La educación superior en Colombia está viviendo una transformación profunda, impulsada por la tecnología, las nuevas dinámicas del mercado laboral y la necesidad de ampliar el acceso al conocimiento en regiones donde, históricamente, cursar un posgrado implicaba trasladarse a las grandes ciudades. En este contexto, la Universidad de La Salle ha fortalecido su apuesta académica, centrada en la virtualidad, la innovación educativa y el impacto social, como herramientas clave para acercar una formación de alta calidad a más territorios del país.

Desde la Escuela de Negocios de la institución, la educación virtual no se concibe solo como una modalidad de enseñanza, sino como una experiencia integral que prioriza el acompañamiento, la cercanía y la formación de líderes capaces de transformar sus comunidades. “En la Universidad de La Salle la virtualidad se trabaja como toda una experiencia educativa, donde el sello principal es el acompañamiento y la calidad”, explica Diana Milena Carmona Muñoz, decana de la Escuela de Negocios.

Educación sin barreras geográficas

Uno de los objetivos centrales de la universidad es reducir las brechas de acceso a la educación superior, especialmente en regiones apartadas donde las oportunidades de formación avanzada han sido limitadas durante años. Gracias a los programas virtuales, hoy profesionales de distintas regiones de Colombia pueden acceder a especializaciones, maestrías y doctorados sin tener que abandonar sus entornos laborales, familiares o territoriales.

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“Antes las personas tenían que salir de sus regiones para encontrar formación de alta calidad. Hoy llegamos a los territorios y formamos desde las realidades de cada comunidad”, señala Carmona. Actualmente, cerca del 90 % de los estudiantes de posgrado de la Escuela de Negocios se encuentran en diferentes regiones del país, lo que demuestra cómo los modelos educativos flexibles se han convertido en una alternativa real para ampliar oportunidades y fortalecer el desarrollo regional.

Flexibilidad con calidad

La propuesta académica busca responder a las necesidades de profesionales que trabajan, tienen múltiples responsabilidades o requieren horarios adaptables para continuar su formación. No obstante, la universidad insiste en que flexibilidad y calidad deben avanzar de la mano. “Uno de los retos diarios es equilibrar excelencia académica y flexibilidad. Trabajamos para que la flexibilidad haga parte del modelo y fortalezca la calidad educativa”, afirma la decana.

Innovación educativa con impacto social

Para enriquecer la experiencia de aprendizaje, la institución ha desarrollado ecosistemas digitales apoyados en metodologías innovadoras, herramientas de inteligencia artificial y modelos pedagógicos que fomentan experiencias más participativas y cercanas. Entre las iniciativas se encuentran experiencias de gamificación, metodologías basadas en retos y proyectos inmersivos en el metaverso, como ferias virtuales de emprendimiento donde estudiantes, docentes y egresados pueden interactuar desde cualquier lugar del país.

Además, los programas están diseñados para vincular la formación académica con problemáticas reales de empresas, comunidades y organizaciones, permitiendo que los estudiantes trabajen sobre desafíos presentes en sus propios territorios. “La innovación educativa no consiste solo en usar más tecnología. Lo importante es que esa tecnología permita generar experiencias significativas, más humanas y cercanas”, sostiene Carmona.

La experiencia virtual también incluye un componente integral de acompañamiento, con mentores, docentes, psicólogos y equipos académicos que brindan apoyo constante durante todo el proceso formativo.

Formación para transformar territorios

Para la institución, mantener la cercanía humana sigue siendo uno de los mayores desafíos de la educación virtual. “El verdadero reto no es tecnológico. El desafío está en mantener las relaciones humanas, generar comunidad y construir experiencias significativas”, agrega la directiva.

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El enfoque social atraviesa toda la propuesta académica. La Universidad de La Salle trabaja para que sus estudiantes comprendan las dinámicas de sus territorios y desarrollen soluciones orientadas al fortalecimiento del tejido social y empresarial desde perspectivas éticas, sostenibles e innovadoras. “Formamos profesionales conscientes de su contexto, capaces de liderar procesos de transformación social desde sus regiones”, asegura Carmona.

En un entorno marcado por cambios tecnológicos constantes y nuevas exigencias del mercado laboral, la institución considera fundamental fortalecer habilidades como liderazgo, transformación digital, pensamiento sistémico, análisis de datos y adaptación al cambio. Sin embargo, insiste en que las capacidades humanas seguirán siendo determinantes para el futuro de la educación y del trabajo. “La empatía, la comunicación, la capacidad de escuchar y entender al otro, deben seguir siendo el centro de la formación”, enfatiza la decana.

El futuro de la educación superior

Para la Universidad de La Salle, el futuro de la educación estará marcado por modelos cada vez más híbridos, flexibles y conectados con las necesidades de los territorios. Pero, sobre todo, por la capacidad de las instituciones de mantener la humanidad en medio de la transformación digital.

La universidad también trabaja en proyectos de aprendizaje continuo y formación para toda la vida, que buscan actualizar conocimientos o desarrollar nuevas competencias. Desde la Escuela de Negocios han desarrollado el proyecto ELE (Executive & Leadership Education), una iniciativa de formación ejecutiva y liderazgo diseñada para acercar la educación universitaria de alto nivel a empresarios, emprendedores, directivos, líderes organizacionales, profesores, padres de familia, profesionales y comunidad adulta (Silver), a través de experiencias formativas flexibles, aplicables y orientadas a la transformación personal, organizacional y territorial, bajo un modelo stackable que permite construir rutas de formación progresiva y certificada. “La universidad debe ser un espacio para crear oportunidades, propiciar encuentros y seguir aprendiendo durante toda la vida”, concluye Carmona.