Sergio Ramírez: Nicaragua es una dictadura condenada a muerte
Sergio Ramírez: Nicaragua es una dictadura condenada a muerte

El escritor nicaragüense y Premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez, exiliado en Madrid desde 2021, ha declarado que le gustaría regresar a su país natal, pero solo cuando sea una Nicaragua libre. En una entrevista con EFE, Ramírez afirmó: "Eso es una quimera", y sentenció que "Nicaragua es una dictadura condenada a muerte".

La maldición de Ramfis y la realidad nicaragüense

Ramírez, quien acaba de publicar la novela La maldición de Ramfis (Alfaguara), explicó que la obra no fue escrita con la intención de denunciar la corrupción política, pero la realidad terminó imponiéndose. "400 periodistas nicaragüenses están exiliados. Toda la información sobre Nicaragua se elabora fuera de la frontera y se transmite por redes; sin las redes, el país estaría en un pozo de silencio absoluto", señaló.

El autor describió su novela como un ejemplo de la novela negra latinoamericana, que contrasta con la europea al presuponer una justicia imperfecta. "En América Latina es al revés", dijo, destacando que el alto nivel de corrupción obliga a situar la realidad en un contexto de ficción.

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Cierre de tetralogía y llamado de atención

Con La maldición de Ramfis, Ramírez cierra la tetralogía protagonizada por el inspector Dolores Morales, un exiliado desencantado con la revolución sandinista. El escritor utiliza su plataforma para "llamar la atención sobre Nicaragua", un país del que, según él, ahora se habla poco.

En cuanto a la política de Donald Trump en América Latina, Ramírez consideró que si en Venezuela no se han podido garantizar elecciones democráticas con una fuerza organizada como la de Corina Machado, poco se puede esperar en Nicaragua. "Después de Venezuela, Cuba va a estar en las noticias, y Nicaragua llegará el momento en que salte a la vista como señuelo político", advirtió.

El deber del escritor bajo una dictadura

Ramírez defendió el deber del escritor como ciudadano bajo un régimen dictatorial para alertar sobre la represión, la falta de libertad de expresión, los presos políticos y el silencio de su obra censurada. "Son cosas de las que me siento obligado a hablar", afirmó.

El autor, quien en su juventud fue miembro del Frente Sandinista y vicepresidente en el primer mandato de Daniel Ortega, antes de convertirse en un férreo opositor, considera que esta trayectoria forma parte de su bagaje como escritor. "Me parece ocioso llorar por la leche derramada. Asumo el coste de las decisiones que tomé; en el momento eran correctas", dijo.

El inspector Morales y el exilio

El inspector Morales, alter ego de Ramírez, entró en la guerrilla de adolescente y ahora vive el exilio en Costa Rica. "Va envejeciendo, pero es un personaje contemporáneo y está metido en los hechos políticos de su tiempo", explicó el escritor.

Sobre la visita del papa León XIV a España, Ramírez subrayó que hay 400 curas nicaragüenses exiliados, diócesis cerradas y que en Nicaragua no quedan sacerdotes. "Hay una fuerte represión religiosa y eso no está bien", señaló. Recordó que el papa Francisco calificó a Nicaragua como un "régimen guarano", término argentino que significa "torpe y burdo", lo que llevó a Daniel Ortega a romper relaciones con el Vaticano.

Lenguaje y próximos proyectos

El escritor, recientemente elegido por la Real Academia Española para ocupar la silla vacante de Vargas Llosa, se refirió al lenguaje de su libro, lleno de americanismos. "Es el lenguaje que conozco; después de cinco años en España no es fácil cambiar. Esta es la lengua en la que escribo y seguiré siempre", afirmó.

Además, reveló que su próximo proyecto son sus memorias infantiles, con Alfaguara, tituladas Retrato de familia con volcán, porque sus recuerdos rememoran su pueblo, donde el volcán lo custodiaba todo. "Parecía tan cercano como si estuviera en el patio de casa", dijo.

Finalmente, sobre el fin de la dictadura en Nicaragua, Ramírez añadió: "La historia a veces va por atajos. Todas las dictaduras están condenadas a muerte, pero los plazos son los que uno no puede adivinar".

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