Un grupo de trabajadores llega a una oficina y, en lugar de sentarse a escuchar una presentación o discutir sobre hojas de cálculo proyectadas, cada uno toma un control y se pone a jugar videojuegos. No están perdiendo el tiempo; al contrario, se están capacitando para mejorar en sus labores. Esto es lo que propone la gamificación: utilizar dinámicas de videojuegos como herramienta de formación profesional. Los participantes resuelven retos, avanzan por niveles, enfrentan desafíos en equipo y toman decisiones bajo presión, todo mientras juegan.
¿Por qué ahora?
La gamificación como metodología de aprendizaje no es nueva, pero su adopción en entornos empresariales sí está creciendo. Cada vez más organizaciones la incorporan a sus programas de desarrollo porque los resultados en participación y retención del conocimiento superan a los de los formatos tradicionales. La pregunta es por qué ahora. ¿Por qué las empresas, que durante décadas capacitaron a sus empleados con talleres, manuales y presentaciones en PowerPoint, están volteando a ver los videojuegos como herramienta?
Una parte de la respuesta se basa en datos reales. El informe 2026 Global Human Capital Trends de Deloitte, elaborado a partir de encuestas a más de 9.000 líderes empresariales y de recursos humanos en 89 países, señala que la gestión del talento es hoy el principal factor diferenciador entre organizaciones. La irrupción de la inteligencia artificial está transformando los roles laborales a un ritmo que los procesos de formación tradicionales no alcanzan a seguir. El desafío para las empresas ya no es solo contratar bien, sino desarrollar capacidades de forma continua y rápida. El mismo informe documenta el caso de una empresa europea de telecomunicaciones que, al rediseñar sus flujos de trabajo combinando formación específica y nuevas dinámicas con IA, pasó de un incremento de productividad del 5% a uno del 30%.
Gamificación en Colombia
Ahí es donde metodologías como la gamificación encuentran su lugar, y no es una tendencia reservada únicamente para empresas de Silicon Valley o de países nórdicos. En Colombia, organizaciones de distintos sectores ya están integrando la gamificación a sus procesos de formación, con resultados medibles en compromiso, aprendizaje y desempeño. La herramienta dejó de ser una apuesta experimental para convertirse en parte del portafolio de capacitación de compañías que buscan responder más rápido a las exigencias del mercado laboral.
Compensar lleva tiempo impulsando un modelo de educación para la productividad, orientado al desarrollo de habilidades técnicas, creativas y socioemocionales, articuladas con el sector productivo. El propósito es ayudar a las empresas, afiliadas y no afiliadas, a fortalecer la competitividad, la empleabilidad y el crecimiento económico. El enfoque opera en tres frentes: fortalecer las capacidades necesarias para ejecutar bien un rol, potenciar las habilidades humanas de cada trabajador y alinear ese desarrollo con los objetivos concretos de cada organización.
Uno de los programas que materializa esta apuesta es el ‘Desarrollo Empresarial Integral (DEI)’, que ofrece experiencias formativas personalizadas construidas a partir de procesos consultivos y metodologías experienciales enfocadas en el fortalecimiento de habilidades y la adquisición de nuevos conocimientos. Desde 2024, el programa ha impactado a 784 empresas y más de 149 mil trabajadores.
Metodologías innovadoras
“Nuestras estrategias de formación están enfocadas en el desarrollo empresarial de manera integral y ofrecen una experiencia personalizada a cada entorno laboral, bajo metodologías como: aprendizajes experienciales, desarrollo de soluciones creativas, mentoría, coaching y resolución de problemas, así como el uso de elementos de juego para incentivar el aprendizaje”, explicó Lina Marcela Reyes, coordinadora del programa Educación para la Productividad de Compensar.
En línea con las tendencias, Compensar viene fortaleciendo su portafolio de educación mediante la incorporación de metodologías de gamificación. La apuesta busca incrementar el compromiso y la motivación de los trabajadores, optimizar el aprendizaje, fortalecer la retención del talento y mejorar el desempeño organizacional. La iniciativa la desarrolla en alianza con Claro Gaming, líderes del ecosistema de los e-Sports y epicentro de la comunidad gamer en Colombia, que ofrece experiencias avanzadas de juego competitivo y recreativo a través de estaciones de última generación y una infraestructura tecnológica especializada.
Sin embargo, el enfoque va más allá del entretenimiento. Los talleres no se centran únicamente en jugar, sino que incorporan procesos de facilitación diseñados por expertos en aprendizaje experiencial. Cada experiencia responde a objetivos formativos específicos y busca generar espacios de reflexión, trabajo colaborativo y aplicación práctica en contextos laborales reales. Lo que ocurre en pantalla es el pretexto; lo que se trabaja alrededor —las decisiones, los conflictos resueltos y la comunicación entre jugadores— es el contenido real de la capacitación.
Habilidades clave
De esta manera, los videojuegos se convierten en una herramienta pedagógica para fortalecer competencias como liderazgo, comunicación, toma de decisiones, resolución de problemas, adaptabilidad y trabajo en equipo, cada vez más valoradas en entornos empresariales dinámicos y altamente digitalizados.
“El videojuego es el medio, no el fin. Lo realmente importante es la experiencia de aprendizaje que se construye alrededor de la interacción, la estrategia y la colaboración entre los participantes”, concluyó la coordinadora del programa Educación para la Productividad de Compensar.
La pregunta que queda sobre la mesa no es si la gamificación funciona, sino a qué velocidad las empresas colombianas van a adoptarla. Solo falta perderle el miedo a pasar un rato enriquecedor con un control.



