El fundador de Facebook enfrenta interrogatorio en juicio histórico sobre adicción juvenil
En una comparecencia judicial que marca un precedente significativo, Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta Platforms, declaró este miércoles ante un tribunal de Los Ángeles rechazando categóricamente las acusaciones de que hubiera engañado al Congreso estadounidense sobre los objetivos de diseño de sus plataformas de redes sociales.
Contradicción entre testimonios y documentos internos
Durante el interrogatorio, el abogado Mark Lanier, representante de una mujer californiana que acusa a Meta de dañar su salud mental durante la infancia, presentó al jurado correos electrónicos internos de 2014 y 2015 donde Zuckerberg establecía objetivos explícitos de aumentar el tiempo de uso de las aplicaciones en "puntos porcentuales de dos dígitos".
Estos documentos contrastan directamente con el testimonio que Zuckerberg ofreció ante el Congreso en 2024, donde afirmó que la empresa no había fijado a sus equipos el objetivo de maximizar el tiempo de pantalla de los usuarios.
"Si está tratando de decir que mi testimonio no fue preciso, estoy totalmente en desacuerdo con eso", declaró Zuckerberg ante el tribunal, manteniendo la coherencia de su postura anterior.
Un cambio de enfoque corporativo
El multimillonario fundador de Facebook reconoció que, si bien Meta tuvo anteriormente objetivos relacionados con el tiempo de uso, la empresa ha modificado sustancialmente su enfoque en los últimos años. Esta declaración representa la primera vez que Zuckerberg testifica directamente ante un tribunal sobre el impacto de Instagram en la salud mental de usuarios jóvenes.
El juicio actual, que se desarrolla con jurado en Los Ángeles, tiene implicaciones mucho más profundas que las comparecencias legislativas anteriores. Un veredicto desfavorable para Meta podría:
- Obligar a la empresa a pagar indemnizaciones significativas
- Socavar las defensas legales que las grandes tecnológicas han utilizado históricamente contra demandas por daños a usuarios
- Establecer precedentes jurídicos para miles de casos similares pendientes
El caso específico y sus ramificaciones
La demanda central involucra a una mujer de California que comenzó a utilizar Instagram de Meta y YouTube de Google durante su infancia. La demandante alega que ambas empresas priorizaron las ganancias económicas sobre el bienestar de los menores, diseñando servicios que generaban adicción a pesar de conocer los potenciales daños a la salud mental.
Según su testimonio, las plataformas alimentaron su depresión y pensamientos suicidas, buscando ahora responsabilizar legalmente a las corporaciones tecnológicas. Tanto Meta como Google han negado sistemáticamente estas acusaciones, destacando en cambio sus esfuerzos por implementar funciones de seguridad para proteger a los usuarios.
Evidencia científica y documentación interna
Meta ha citado frecuentemente investigaciones de la Academia Nacional de Ciencias que, según la empresa, no demuestran una relación causal entre el uso de redes sociales y alteraciones en la salud mental infantil. Sin embargo, investigaciones periodísticas han revelado documentos internos que muestran un conocimiento corporativo temprano sobre los riesgos potenciales.
Un informe de Reuters de octubre documentó cómo investigadores de Meta descubrieron que adolescentes que reportaban sentirse mal con su cuerpo debido a Instagram consumían significativamente más "contenido relacionado con trastornos alimentarios" que aquellos que no experimentaban tales efectos.
Defensa corporativa y contexto más amplio
El abogado de Meta presentó ante el jurado registros médicos que, según su interpretación, muestran que los problemas de salud mental de la demandante se originaron en una infancia problemática, siendo las redes sociales meramente una vía de escape creativa más que una causa fundamental.
Este juicio sirve como caso de prueba para miles de demandas similares presentadas en Estados Unidos contra Meta, Google (de Alphabet), Snap y TikTok. Familias, distritos escolares y estados enteros han iniciado acciones legales acusando a estas empresas de contribuir a una crisis de salud mental entre la juventud, marcando un punto de inflexión en la responsabilidad corporativa del sector tecnológico.