La inteligencia artificial como herramienta de desarrollo intelectual en empresas colombianas
En el panorama empresarial colombiano de 2026, mientras persiste el debate público sobre si la inteligencia artificial "elimina puestos de trabajo" o "atonta a las personas", un grupo de ejecutivos visionarios está utilizando esta tecnología para un propósito más transformador: convertirla en un gimnasio mental que fortalece las capacidades humanas.
Delegación inteligente versus abdicación cognitiva
La paradoja actual es evidente: nunca ha sido tan sencillo delegar tareas intelectuales, pero tampoco ha sido tan fácil engañarse creyendo que pensar equivale a "pedirle algo a la máquina". Federico Hederich, asesor en estrategia y adopción de IA, plantea que esta tecnología puede funcionar como muleta cognitiva o como espacio de entrenamiento mental, dependiendo de la decisión consciente de cada organización.
La tesis central es contundente: la ventaja competitiva no la obtiene quien posee más tecnología, sino quien mejor la utiliza para elevar su criterio. En un país que reconoce la educación como arquitectura estratégica fundamental, el criterio se ha convertido en el recurso verdaderamente escaso.
El marco DRAG y la zona de obsesión
Los directivos más efectivos están implementando una separación rigurosa entre dos áreas de trabajo. Por un lado, la "pereza inteligente" que abarca correos, resúmenes, minutas, diapositivas y reportes, donde aplican sin remordimientos el marco DRAG (Redacción, Investigación, Análisis, Trabajo Pesado). Por otro, la "zona de obsesión" que incluye clientes clave, estrategia corporativa, diseño de oferta y decisiones irreversibles, territorio que nunca se subcontrata porque allí reside la verdadera ventaja competitiva.
Iteración como método de pensamiento superior
La clave del éxito radica en utilizar la inteligencia artificial para pensar mejor, no simplemente más rápido. Los modelos de IA responden con probabilidades, no con verdades absolutas. Cuando el líder se limita a formular preguntas genéricas, obtiene respuestas convencionales. En cambio, al tratar a la IA como un socio exigente -presentando ejemplos propios, solicitando que cuestione informes, pidiendo explicaciones paso a paso de sus recomendaciones- ocurre una transformación fundamental: la tecnología deja de ser oráculo y se convierte en espejo incómodo de nuestros supuestos no examinados.
Diseñando gimnasios mentales organizacionales
Las empresas más innovadoras están utilizando la inteligencia artificial para crear sistemas de entrenamiento cognitivo que incluyen:
- Exámenes progresivos de dificultad creciente
- Simulaciones de clientes particularmente desafiantes
- Escenarios de crisis empresarial controlados
- Juntas directivas ficticias donde el modelo actúa como inversionista escéptico
El objetivo no es corregir detalles menores, sino construir resistencia intelectual: forzar a los equipos a argumentar con solidez, defender hipótesis bajo presión y ajustar decisiones en entornos seguros pero exigentes.
Gobernanza tecnológica como requisito fundamental
Esta aproximación exige reglas claras y estructuradas. Se requiere establecer límites precisos sobre:
- Qué procesos pueden automatizarse completamente
- Qué datos corporativos no deben compartirse con sistemas externos
- Cómo validar los resultados críticos generados por algoritmos
- Qué errores son aceptables en nombre del aprendizaje organizacional
Sin este marco de gobernanza, la inteligencia artificial se convierte en juguete costoso o riesgo silencioso. "Podemos transformar esta ola tecnológica en simple moda de herramientas o en una escuela práctica de pensamiento avanzado aplicado a nuestros problemas reales", señala Hederich.
La ventaja competitiva del siglo XXI
Cuando las empresas deciden utilizar la inteligencia artificial para entrenar criterio en lugar de apagarlo, no solo incrementan su productividad: se vuelven más difíciles de reemplazar. En un mundo globalizado donde el capital cruza fronteras en segundos, la ventaja competitiva sostenible emerge de la combinación única de tres elementos: personas curiosas y capacitadas, organizaciones que se atreven a experimentar de manera controlada y una relación madura con la tecnología.
Esta combinación no la programa ningún algoritmo. Si no la construimos internamente, alguien más la importará lista y económica desde el exterior, mañana mismo. La inteligencia artificial representa así no solo una herramienta operativa, sino una oportunidad histórica para reinventar cómo pensamos, decidimos y competimos en el escenario empresarial colombiano.