La inteligencia artificial redefine la práctica jurídica en Colombia: un aliado tecnológico para los abogados
IA transforma el ejercicio diario del abogado en Colombia

La inteligencia artificial se consolida como herramienta clave en el ejercicio del derecho colombiano

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido con fuerza en el ámbito jurídico, transformando las labores diarias de los abogados en Colombia. Según el estudio EY Work Reimagined, el 92% de los trabajadores encuestados en el país ya utiliza herramientas de IA en su entorno laboral, marcando un cambio profundo en cómo se investiga, argumenta y construyen estrategias legales.

Un apoyo eficaz, pero no un sustituto del juicio profesional

En la práctica cotidiana, la IA desempeña un papel relevante, aunque su impacto no debe sobreestimarse. Esta tecnología permite procesar grandes volúmenes de información, organizar datos, segmentar documentos y resumir contenidos complejos. Sin embargo, no sustituye el sentido crítico ni la debida diligencia del abogado, quien debe verificar contextos, citas y referencias de manera exhaustiva.

Andrés Barreto, director general de la firma De La Espriella Lawyers, advierte sobre los riesgos de una percepción pública equivocada. "Se puede acceder a una herramienta de IA para redactar demandas o responder requerimientos, pero ello conlleva un gran riesgo al no estar asesorado adecuadamente", afirma. La IA, adecuadamente entrenada, puede convertirse en un repositorio dinámico de información clasificada, útil para análisis periciales y organización de precedentes, siempre que se haga un uso juicioso y verificado.

Estrategia, ética y formación: los pilares del cambio

En el ámbito estratégico, la IA se ha erigido como un aliado clave para el análisis documental, integrando fuentes nacionales, extranjeras y de diversa naturaleza como doctrina y jurisprudencia. No obstante, en el terreno procesal, la argumentación razonada y la verificación exhaustiva siguen siendo funciones indelegables del profesional.

En escenarios corporativos, la interoperabilidad entre herramientas tecnológicas y el cruce de bases de datos optimizan tiempos y permiten diseñar estrategias más efectivas. Sin embargo, el uso de IA plantea retos éticos y de confidencialidad, con precedentes en Colombia de uso indebido que han acarreado consecuencias disciplinarias.

"Como cualquier ayuda tecnológica, será beneficiosa mientras se utilice con un estándar ético y siempre que no sustituya la función del abogado ni se le induzcan sesgos", añade Barreto. Frente al rápido avance tecnológico, se vislumbra un derecho más flexible, acompañado de guías y recomendaciones para un uso responsable, en lugar de regulaciones que podrían volverse obsoletas.

La educación jurídica ante la revolución digital

Este escenario interpela directamente la formación tradicional del abogado. La educación jurídica está llamada a integrar competencias digitales de manera urgente. "Esto es una realidad y, como cualquier cambio, el que no se adapte se volverá obsoleto", enfatiza Barreto. Afortunadamente, muchas universidades y profesores de derecho están fomentando programas que articulan la inteligencia artificial con las ciencias jurídicas en procura del interés general.

En la próxima década, el ejercicio del derecho no solo dependerá de herramientas más sofisticadas, sino también de un entorno institucional sólido, respetuoso del imperio de la ley y dotado de recursos tecnológicos y presupuestales adecuados para facilitar la labor con celeridad y eficiencia.