Implante cerebral permite comunicarse a paciente con ELA a 56 palabras por minuto
Implante cerebral permite comunicarse a paciente con ELA

Implante cerebral devuelve la voz a paciente con ELA

Casey Harrell, un hombre de 48 años diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) hace más de seis años, ha recuperado la capacidad de comunicarse gracias a un implante cerebral. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras, provocando pérdida progresiva del control muscular. Harrell dependía de cuidadores y tenía grandes dificultades para hacerse entender.

Interfaz cerebro-ordenador: resultados prometedores

En 2023, Harrell fue sometido a una cirugía para instalarle un implante cerebral que traduce señales neuronales en texto. Un estudio publicado el 15 de junio en Nature Medicine por investigadores de las universidades de California y Brown revela los resultados. Tras más de 3.800 horas de uso, el paciente ha generado 183.060 frases (1.960.163 palabras) a una velocidad media de 56 palabras por minuto.

El sistema decodificó correctamente el 92% de las frases. En pruebas formales, la precisión superó el 99% con un vocabulario de 125.000 palabras. “Calificó el 92 % de las frases como descodificadas, al menos en su mayor parte, correctamente”, indican los autores.

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¿Cómo funciona la tecnología?

El implante consta de cuatro matrices de 64 electrodos cada una, colocadas en el cerebro. Cada par está conectado a un punto que envía la información a un computador. Un algoritmo traduce la actividad cerebral en lenguaje, registrando señales de la corteza cerebral y decodificando el mensaje que aparece en pantalla.

Nicholas Card, neuroingeniero de la Universidad de California y coautor del estudio, explicó a MIT Technology Review que “hay 39 fonemas que conforman todos los sonidos del inglés. Lo que hacemos es pasar primero de los datos cerebrales a los fonemas y luego a las palabras”.

Gracias a esta tecnología, Harrell puede usar su computador de forma independiente, navegar por internet y trabajar desde casa. “Cuando se vive con ELA, se supone que uno debe renunciar a sus sueños. Yo no lo hago. Contar con todas estas mejoras es realmente revolucionario”, declaró Harrell.

Implicaciones futuras

Los investigadores concluyen que las interfaces cerebro-computador implantadas directamente en el cerebro podrían utilizarse de forma autónoma en el hogar, un avance clave para convertirlas en tecnología de apoyo para personas con limitaciones motoras severas.

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