Joven denuncia intento de feminicidio tras ser arrojada desde quinto piso en Soacha
Denuncia intento de feminicidio tras caída desde quinto piso en Soacha

Joven sobreviviente denuncia intento de feminicidio en Soacha tras ser arrojada desde quinto piso

Un caso que ha generado indignación y un clamor urgente por justicia se desarrolla en el municipio de Soacha, donde Paula Andrea Pardo Martínez, una joven de 24 años, lucha por reconstruir su vida después de sobrevivir a lo que denuncia como un intento de feminicidio perpetrado por su expareja.

Los hechos violentos que cambiaron su vida

Según el relato detallado de la víctima, los eventos ocurrieron la noche del 17 de diciembre en la diagonal 4D sur #2C-135. "Él llegó en estado de embriaguez y de nuevo me golpeó... me lanzó", declaró Paula al recordar el momento en que A. Bustos, su expareja, la arrojó desde un quinto piso.

Las consecuencias médicas han sido devastadoras para la joven, quien sufrió:

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  • Trauma craneoencefálico severo
  • Múltiples fracturas en diferentes partes del cuerpo
  • Colapso del pulmón derecho
  • Pérdida del 50% de la movilidad en su lado izquierdo
  • Necesidad de traqueostomía y gastrostomía

Denuncias de manipulación de pruebas y obstrucción a la justicia

Más allá del ataque físico, Paula ha denunciado lo que considera intentos sistemáticos para desviar la investigación. Según su testimonio, el presunto agresor habría realizado múltiples acciones para obstruir la justicia:

  1. Manipulación de cámaras de seguridad: "Él borró el material de las cámaras de seguridad; no hay nada que registre lo ocurrido. Es como si hubiera manipulado todo", aseguró la víctima.
  2. Difusión de versiones falsas: El acusado habría afirmado que Paula tenía antecedentes suicidas, lo cual ella niega categóricamente.
  3. Intento de soborno: Según la denuncia, habría intentado sobornar a personas del entorno de la víctima para modificar testimonios.

Una recuperación llena de obstáculos y temores

El proceso de recuperación de Paula se desarrolla en condiciones particularmente difíciles. La joven debe asistir a terapias físicas y de lenguaje todos los días, costeadas de manera particular ante la falta de respuesta adecuada de su EPS.

"Estoy en terapias todos los días; menos mal hemos avanzado, pero pudo haber sido peor", expresó la sobreviviente, quien además enfrenta un confinamiento forzado por razones de seguridad. "Vivimos atemorizados. Yo estoy encerrada en mi casa; a él lo han visto por acá. No podemos salir ni exponernos", denunció.

El reclamo de justicia que trasciende un caso individual

El caso, que inicialmente fue manejado como lesiones personales, ahora ha sido tipificado como intento de feminicidio. Sin embargo, para Paula y su familia, esta reclasificación no es suficiente mientras persista el temor a la impunidad.

Desde su hogar, prácticamente en reclusión por seguridad, la joven hace un llamado desesperado a las autoridades: "Exijo que se haga lo pertinente para que este hombre pague... no quiero que este caso quede impune".

Con voz quebrada pero firme, Paula concluyó: "Uno no tiene la culpa de lo que le pasa, pero sí puede buscar justicia", sumando su voz al clamor de miles de mujeres en Colombia que exigen protección y justicia efectiva frente a la violencia de género.

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