Violento ataque en sitio arqueológico mexicano afecta a turistas colombianos
La paz milenaria de las pirámides de Teotihuacán se quebró abruptamente este martes cuando un hombre armado abrió fuego contra visitantes desde una altura aproximada de 45 metros, causando pánico generalizado y dejando un saldo de trece personas lesionadas. Entre las víctimas se encuentran tres ciudadanos colombianos, cuya integridad física se vio comprometida durante el caótico incidente que ha puesto en evidencia serias deficiencias en los protocolos de seguridad del emblemático sitio turístico.
Relato de una sobreviviente colombiana: "De sueño a pesadilla"
Daniela Martínez, una joven colombiana de 24 años que se encontraba visitando el lugar con su esposo, describió la experiencia como una transición brutal de la maravilla cultural al terror absoluto. "Empezó siendo un sueño, terminó siendo una pesadilla", afirmó la turista, quien momentos antes del tiroteo se preparaba para recorrer la famosa Calle de los Muertos junto a un grupo de visitantes internacionales.
La confusión inicial fue comprensible según Martínez: "Escuchamos el primer disparo, pero como es un lugar tan abierto, la verdad, lo último que pensamos es que fuera un disparo". La situación escaló rápidamente cuando los guías turísticos comenzaron a recibir alertas por radio y gritaron instrucciones desesperadas a la multitud: "Corran. Están disparando, corran".
La colombiana relató una escena de completo desorden donde las personas lloraban y corrían sin dirección clara, evidenciando la ausencia de protocolos de evacuación. "No sabía por dónde correr. Yo, por ejemplo, que soy un poquito despistada, no recordaba por dónde había entrado. Entonces, corrí hacia donde me daba el instinto y la verdad es que corrí mal", confesó Martínez, criticando la falta de señalización adecuada y puntos de encuentro establecidos en el sitio arqueológico.
Estado de los connacionales afectados y respuesta diplomática
Los tres colombianos lesionados incluyen dos mujeres y un niño de apenas seis años, quienes según el embajador de Colombia en México, Fernando García Manosalva, se encontraban en estado de shock tras el traumático evento. El diplomático detalló que una de las mujeres presentaba un cuadro crítico pero estable, mientras que el menor había ingresado al hospital en condiciones graves que posteriormente lograron estabilizar.
"Él tenía un diagnóstico que había ingresado al hospital en una condición grave, pero lograron estabilizarlos", informó García Manosalva sobre el estado del pequeño paciente, destacando que la embajada colombiana mantiene contacto permanente con las autoridades mexicanas y las familias afectadas para brindar el acompañamiento necesario durante este difícil proceso.
Perfil del atacante y motivaciones aparentes
El agresor, descrito por testigos como una persona posiblemente afectada en sus facultades mentales, lanzaba arengas relacionadas con la "defensa del patrimonio" indígena durante el ataque. Según múltiples relatos, el individuo parecía reaccionar con mayor violencia ante los gritos de pánico de los turistas, lo que incrementó el caos en la escena.
Graves fallas en los controles de seguridad expuestas
Uno de los aspectos más preocupantes que ha surgido tras la tragedia es la facilidad con la que el agresor logró ingresar un arma de fuego al recinto arqueológico. Daniela Martínez fue categórica en su testimonio: "No nos requisaron, no nos revisaron, no ni siquiera pidieron nuestros nombres... entramos como Pedro por nuestra casa como si nada".
Esta evaluación fue respaldada por el embajador García Manosalva, quien coincidió en que los controles de seguridad en Teotihuacán son "muy laxos", facilitando que una persona armada accediera libremente a las estructuras piramidales desde donde perpetró el ataque. Esta grave vulnerabilidad ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de protección para los millones de turistas que visitan anualmente este patrimonio cultural de la humanidad.
Las autoridades mexicanas continúan investigando el incidente mientras evalúan medidas para reforzar la seguridad en todos los sitios arqueológicos del país. Por su parte, la comunidad colombiana en México ha expresado solidaridad con las víctimas y sus familias, esperando una pronta recuperación física y emocional para los afectados por este violento suceso que ha conmocionado a la comunidad turística internacional.



