Un hecho insólito en una misa fúnebre de Cali genera reflexión sobre los límites
Mario Fernando Prado, reconocido periodista caleño con más de cuatro décadas de experiencia, compartió una experiencia que ha generado profunda reflexión y debate. Durante las honras fúnebres de una persona muy cercana a sus afectos, celebradas el pasado sábado en la mañana, presenció un hecho que califica como "extremo" en el trato humano hacia las mascotas.
La escena que sorprendió a los feligreses
Luego de la velación, el cuerpo fue trasladado a la Iglesia de San Fernando Rey en Cali, donde se ofició la sagrada eucaristía. Desde la velación, Prado había notado una pareja joven con un coche pequeño que, inicialmente, pensó transportaba a un bebé por el comportamiento juicioso del ocupante.
"En esa misa y por esas cosas del destino, resulté ubicándome a escasa distancia de la pareja y su bebé", relata el columnista. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando descubrió que dentro del coche no había un infante, sino un pequeño perrito que permanecía en silencio absoluto durante toda la ceremonia.
El momento que generó la polémica
El punto culminante ocurrió durante la comunión. La pareja se acercó a recibir la sagrada hostia: primero el muchacho, luego la joven. Pero aquí vino lo inesperado: la mujer reservó un pequeño pedazo de la hostia y se lo hizo tragar al perro.
"No fuimos muchas las personas que vimos el espectáculo que menciono y todo pasó casi desapercibido", confiesa Prado, quien intentó sin éxito hacer el reclamo correspondiente al sacerdote celebrante.
Reflexiones de un animalista confeso
El columnista aclara desde el principio su posición: "Quiero recordarles que soy animalista, me encantan las mascotas". Incluso revela que si pudiera tendría más loros y guacamayos. Admira y respeta a quienes consideran a sus perros y gatos parte integral de sus vidas, pero introduce un matiz crucial con el refrán popular: "bueno es culantro, pero no tanto".
Su pregunta retórica resume la esencia del conflicto: "¿Cómo así que un perro recibiendo la sagrada comunión?"
Los extremos en la humanización de mascotas
Prado utiliza este incidente para reflexionar sobre una tendencia social que observa con preocupación: la humanización extrema de las mascotas. Enumera ejemplos contemporáneos que contrastan con el viejo adagio de "la vida de perros":
- Mascotas que acompañan a sus dueños al supermercado
- Viajes en primera clase para animales
- Menús especiales diseñados para ellos
- Cohabitación en espacios que antes eran exclusivamente humanos
El periodista hace hincapié en que "la iglesia no permite ni tolera estos exabruptos que francamente ofenden a la feligresía". Incluso evoca con nostalgia la figura del padre Hurtado Galvis y su programa "La Voz del Prójimo", donde seguramente se habría pronunciado sobre este tipo de situaciones.
Una advertencia con sabor a reflexión social
La columna concluye con una pregunta que resuena más allá del incidente religioso: "Oh humanidad, ¿hasta dónde hemos llegado?". Pero Prado añade tres postdatas que trascienden el tema central:
- Una invitación a los críticos de la gestión del alcalde de Cali para que lean el desarrollo de su programa de Gobierno
- Una advertencia sobre la división: "Nos unimos o nos hundimos"
- Un llamado a hablar bien de Cali
El autor, administrador de empresas, abogado y periodista por vocación, director y fundador de MF Publicidad Mercadeo Limitada y creador de programas como "Mario Fernando Piano" y "Oye Cali", galardonado en dos oportunidades con el premio Simón Bolívar de periodismo, utiliza su experiencia y credibilidad para plantear un debate necesario sobre los límites en nuestra relación con los animales y, al mismo tiempo, reflexionar sobre la unidad social de su ciudad.



