Tras seis décadas, identifican restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó oficialmente este domingo los restos óseos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, conocido históricamente como el 'cura guerrillero', al padre Javier Giraldo luego de confirmar su identidad mediante un proceso forense riguroso y exhaustivo.
Investigación humanitaria con triangulación de evidencias
El hallazgo material se concretó el 19 de junio de 2024 gracias al seguimiento de una pista clave proporcionada por una fuente militar hace aproximadamente dos décadas. La investigación estableció que, tres años después de su muerte en el combate de Patio Cemento en 1966, el cuerpo del sacerdote fue exhumado y trasladado al Pabellón Militar del cementerio municipal Campo Hermoso, ubicado en Bucaramanga, capital del departamento de Santander.
La fuente militar indicó específicamente que los restos se encontraban en una urna de color caoba posicionada "en la fila alta, en el primero a la derecha". El equipo forense recuperó en el lugar señalado un cofre funerario con apliques en alto relieve que coincidía exactamente con esta descripción detallada.
Análisis forense y confirmación genética concluyente
Al inspeccionar minuciosamente el interior del cofun, los peritos confirmaron inicialmente que la estructura ósea presentaba concordancia biológica en sexo, edad y estatura del desaparecido. Además, se evidenciaron lesiones específicas documentadas en el acta original de levantamiento del cadáver tras el enfrentamiento donde perdió la vida el cofundador de la sociología en Colombia.
La validación definitiva de la identidad llegó en enero de 2026 cuando una mesa técnica conjunta con el Instituto Nacional de Medicina Legal reportó una coincidencia genética concluyente entre los restos recuperados y el perfil de Calixto Torres, padre del sacerdote. El dictamen científico estableció que es 1.230 millones de veces más probable que el cuerpo analizado pertenezca al hijo de Calixto Torres que a cualquier otro individuo, resultado que ratificó y consolidó los análisis previos realizados por un laboratorio especializado en Texas, Estados Unidos.
Rigurosidad técnica y autonomía institucional
Luz Janeth Forero Martínez, directora de la UBPD, defendió enfáticamente la rigurosidad técnica del proceso completo y subrayó que la identificación se logró sin margen de duda alguna gracias a un cruce de datos exhaustivo y multidimensional.
"La afirmación de que se trata del cuerpo del Padre Camilo Torres consiste en la evaluación y conciliación de toda la información contextual, histórica y forense, utilizando fuentes orales y escritas, públicas y reservadas, en un proceso de triangulación de información sin precedentes en nuestro país", declaró Forero durante el anuncio oficial.
La funcionaria enfatizó además el mandato constitucional de la entidad para resolver estos casos complejos sin depender de validaciones externas, recordando que la UBPD posee autonomía técnica y legal plena. "Con el padre Camilo Torres aplicamos todas las disciplinas posibles, que nos permitieron llegar a su identificación definitiva", puntualizó la directora.
Dignificación de la memoria y resistencia familiar
Forero agregó que este resultado histórico permite "dignificar la vida y la memoria" de todas las personas desaparecidas en Colombia y reconoce especialmente la resistencia incansable de buscadoras como Isabel Restrepo, madre de Camilo Torres, quien dedicó décadas a exigir verdad y justicia.
La entrega digna de los restos se llevó a cabo bajo estricta reserva en las instalaciones de la Unidad de Búsqueda. El padre jesuita Javier Giraldo, quien recibió el cuerpo en calidad de buscador oficial, será el encargado de definir el lugar de la disposición final y los rituales correspondientes.
Significado histórico y social del hallazgo
Giraldo interpretó el desenlace forense como una victoria significativa de la persistencia de múltiples sectores sociales frente al olvido estatal y el paso del tiempo. "Uno siente una gran satisfacción; es decir, tantos esfuerzos, tantas búsquedas, tantas luchas, por fin tienen una respuesta concreta", manifestó el sacerdote.
"Pero no lo siento como algo personal, porque en todos estos años he comprobado que el pueblo colombiano, en su pensamiento, en su discurso y en sus palabras, se siente identificado profundamente con él y su legado", añadió Giraldo emocionado.
Para el religioso, la recuperación de los restos tras seis décadas de incertidumbre demostró contundentemente que la memoria de Camilo Torres "toca el corazón mismo del país" y representa un capítulo fundamental en la construcción de la verdad histórica colombiana. Este proceso cierra oficialmente uno de los casos de desaparición más emblemáticos y prolongados en la historia reciente de la nación.



