La historia de Hada: una infancia marcada por el exterminio de la Unión Patriótica
Hada: infancia marcada por exterminio de la Unión Patriótica

Una infancia entre la política y el conflicto armado

La historia de Hada se desarrolla en el seno de una familia profundamente comprometida con la transformación social y política de Colombia. Sus padres, María Mercedes Méndez y José Rodrigo, iniciaron su relación en un convento donde ella era novicia y él ejercía como pintor, un encuentro que daría origen a una vida familiar intrínsecamente ligada a los destinos del país.

Los primeros años y el entorno de violencia

Durante su niñez temprana, Hada conserva recuerdos de momentos cotidianos impregnados de afecto: su padre compartiendo juegos con ella y sus hermanas, mientras su madre las peinaba con dedicación. Sin embargo, esta aparente normalidad se vio abruptamente interrumpida por el contexto de violencia que rodeaba a los militantes de la Unión Patriótica, movimiento político al cual pertenecían ambos progenitores.

La familia residió en municipios como Puerto Rico y El Castillo, en el departamento del Meta, territorios donde el conflicto armado se manifestaba con crudeza constante. Su padre ejerció como alcalde en Puerto Rico, mientras su madre desarrollaba un liderazgo político significativo en El Castillo, una zona caracterizada por la presencia de múltiples actores armados.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Experiencias traumáticas en la niñez

A la temprana edad de siete años, Hada ya había presenciado enfrentamientos armados. Recuerda con particular claridad una tarde, aproximadamente entre las cinco y seis, cuando regresaban del hospital junto a su madre y una de sus hermanas. De manera súbita, se desató un combate que las obligó a refugiarse detrás de un arbusto, mientras el terror se apoderaba de sus pequeños cuerpos.

Las amenazas contra la familia se convirtieron en una constante ominosa. Llegaban mediante papeles dejados en la vivienda o a través de advertencias indirectas que permeaban el ambiente. En una ocasión particularmente aterradora, fueron sacadas mientras dormían y trasladadas a otro lugar sin ninguna explicación. La existencia cotidiana se transformó en una estrategia permanente de supervivencia: aprender rutas de escape, desarrollar protocolos de reacción y encontrar formas de protección.

La tragedia que marcó su vida para siempre

La tragedia alcanzó dimensiones devastadoras cuando Hada contaba apenas diez años de edad. A ella y a sus hermanas les informaron que debían viajar urgentemente a Villavicencio porque su madre había sufrido un accidente. No obstante, al llegar a su destino, fue su padre quien les comunicó la noticia que cambiaría irreversiblemente sus vidas.

"La muerte de mi mamá fue una masacre", rememora Hada con dolor. Ese día fatídico no solo fue asesinada María Mercedes Méndez, sino también otras cinco personas: Willian Ocampo, alcalde electo; Rosa Peña, tesorera; Ernesto Saralde, funcionario de la Umata; y Pedro Agudelo, conductor del vehículo. Una sexta persona logró sobrevivir al ataque.

La escena quedó grabada de manera indeleble en su memoria: la multitud gritando "Sí señor, ¿cómo no? El gobierno los mató", expresión que reflejaba tanto el dolor colectivo como la indignación generalizada ante la violencia política.

Quedar huérfana en medio del conflicto

La violencia volvió a golpear poco tiempo después cuando también asesinaron a su padre. El velorio de ambos se realizó en la Asamblea Departamental del Meta, mientras las hermanas eran trasladadas de un lugar a otro durante las discusiones familiares sobre quién asumiría su custodia.

Finalmente, quedaron bajo el cuidado de Luz Elena y Roberto, una decisión que su madre había anticipado en caso de que ocurriera lo impensable. A pesar de esta previsión, el vacío emocional resultó inmenso. Hada recuerda haber rezado con desesperación, suplicando no quedar huérfana. La sensación predominante era una mezcla abrumadora de angustia, miedo e incertidumbre sobre el futuro inmediato.

Reconstrucción de la memoria y búsqueda de sentido

Durante años, el miedo se convirtió en una emoción constante que acompañaba cada aspecto de su vida. Aunque actualmente se reconoce como una mujer valiente, Hada asegura que esa sensación de temor nunca desapareció completamente.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Con el transcurso del tiempo, inició un proceso de reconstrucción de la historia de sus padres. Comprendió gradualmente que sus muertes no fueron casos aislados, sino parte del exterminio sistemático de la Unión Patriótica, un capítulo oscuro de la historia colombiana que dejó miles de víctimas en todo el territorio nacional.

Este proceso de comprensión no resultó sencillo. Implicó enfrentar preguntas dolorosas y existenciales: si sus padres eran buenas personas comprometidas con su comunidad, ¿por qué razón los asesinaron? La respuesta comenzó a tomar forma mediante el entendimiento del contexto político nacional y la violencia estructural que caracterizó esa época.

Reconocimiento y resignificación de la historia

Años más tarde, durante una visita a El Castillo, Hada escuchó a una mujer hablar con genuina admiración sobre su madre. Este reconocimiento comunitario le permitió resignificar su historia personal y comprender el impacto positivo que María Mercedes Méndez había generado en su entorno social.

Aunque reconoce ciertos avances en los procesos de reparación a víctimas, Hada también señala que estas medidas han llegado con considerable retraso. Para numerosas víctimas del conflicto, el camino hacia la justicia ha demostrado ser prolongado y sumamente difícil.

Memoria histórica y esperanza en el futuro

A pesar de las experiencias traumáticas vividas, Hada mantiene viva la esperanza en la construcción de un país diferente. Cree firmemente en la importancia fundamental de:

  • Preservar la memoria histórica colectiva
  • Reconocer a quienes lucharon por transformaciones sociales
  • Seguir construyendo tejido social desde la verdad

Su historia personal se erige como testimonio no solo del dolor infligido por la violencia política, sino también de la resiliencia humana y la necesidad imperante de no olvidar los capítulos más difíciles de nuestra historia nacional. La narrativa de Hada representa un llamado a la reflexión sobre las consecuencias del conflicto armado en las familias colombianas y la importancia de procesos de reparación integral.