Reflexiones sobre el dolor y la violencia tras muerte de notario en el Valle del Cauca
La noticia sobre el fallecimiento del joven abogado Jairo Alfonso Prado Roldán, notario del municipio de Zarzal en el departamento del Valle del Cauca, ha generado profundas reflexiones sobre los absurdos que enfrentan las familias colombianas. El exvicepresidente Angelino Garzón, quien perdió a su hija Jenny en circunstancias trágicas, expresa su solidaridad con los padres del profesional: el abogado caleño Gustavo Prado y la exgobernadora del Valle Clara Luz Roldán.
Una experiencia personal que resuena con el dolor ajeno
Angelino Garzón conoce de primera mano el sufrimiento de enterrar a un hijo. Su hija Jenny, nacida en Cali en mayo de 1973 y graduada con honores como arquitecta en la Universidad Nacional de Colombia, falleció en Bogotá en circunstancias donde, según el exvicepresidente, "la justicia ha brillado por su inoperancia". Esta vivencia personal le permite comprender la intensa tristeza que embarga a la familia Prado Roldán.
El exfuncionario público comparte un mensaje de consuelo basado en su propia experiencia: "Aunque Jairo ya no está físicamente en la tierra con su familia, estoy seguro de que, desde el mismo instante en que murió, cuentan con la permanente protección de un angelito en el cielo". Esta perspectiva espiritual ha sido un pilar para Garzón y su familia tras las pérdidas de su hija y posteriormente de su madre, la popular Conchita de la galería Alameda de Cali.
Los absurdos de una sociedad marcada por la violencia
Garzón señala un patrón preocupante en la realidad colombiana: muchas muertes tempranas son consecuencia directa de situaciones de violencia, inequidad y desigualdad social. El exvicepresidente enfatiza que estos "absurdos" no son experiencias aisladas, sino que afectan a numerosas familias en todo el país.
El análisis del exgobernador del Valle plantea una crítica social profunda: "Esto nos indica que, si nos proponemos como sociedad, como país y como gobiernos unirnos en la diferencia, podemos cambiar este panorama". La reflexión apunta hacia la necesidad de transformaciones estructurales que prevengan las muertes prematuras que contradicen los principios de convivencia pacífica y solidaridad ciudadana.
Un llamado a la acción colectiva
En su mensaje de solidaridad hacia la familia Prado Roldán, Garzón establece un vínculo ético que trasciende las diferencias políticas o personales: "Por encima de las diferencias que puedan existir entre los seres humanos, ahora tenemos en común una responsabilidad ética con los tres angelitos que, desde el cielo, cuidan de nosotros".
Esta responsabilidad compartida, según el exministro de Trabajo, obliga a continuar luchando contra la irracional violencia que afecta a Colombia desde hace décadas. El objetivo final es claro: evitar que se sigan repitiendo los absurdos donde los padres deben enterrar a sus hijos, una realidad dolorosa que conocen tanto la familia Garzón como la familia Prado Roldán.
La reflexión final de Angelino Garzón sirve como un llamado a la memoria activa: recordar lo bueno que hizo Jairo Alfonso Prado Roldán en vida, desde su infancia hasta su ejercicio profesional como notario, manteniendo viva su memoria sin quedar prisioneros del dolor. Esta aproximación, nacida de la experiencia personal más íntima, busca transformar el sufrimiento individual en una fuerza colectiva para el cambio social.
