La actriz Fiona Horsey, quien actualmente interpreta a Hilda en la serie 'Las de siempre' y se hizo famosa en Colombia por su papel de Sor Alma en 'Padres e hijos', reveló que su matrimonio de 18 años, del que nacieron sus dos hijos, llegó a su fin.
El fin de un cuento de hadas
Horsey, nacida en Londres de padre británico y madre colombiana, confesó que desde pequeña creyó en el concepto de familia y en el amor que todo lo puede. "Yo me creí todo el cuento de Disney, me lo tragué", dijo, pero hoy sabe que nada de eso es cierto y "me estrellé con una realidad".
En una entrevista con el programa 'La Red' de Caracol, la actriz contó que conoció a su esposo hace 20 años y se casaron, pero en una especie de ignorancia sobre sí mismos. "Uno se casaba a ciegas, sin conocerse a uno mismo, siguiendo lineamientos que nada que ver. No nos enseñaron a hablar con la pareja. Estuvimos en la rueda del hámster, mantuvimos todas las metas, pero qué pasa con el ser", explicó. Además, señaló que su esposo nunca quiso hablar de sus emociones.
Ruptura por WhatsApp
La relación, que atravesaba una crisis de la que nunca hablaron, terminó para siempre a través de un mensaje de WhatsApp. Horsey relató que viajó a Londres con sus hijos para que aprendieran inglés, mientras él decidió quedarse en Colombia, donde al parecer inició una relación clandestina. "Me fue infiel con alguien más joven, me mandó a Inglaterra pero en el fondo era la manera de terminarme por WhatsApp". La ruptura afectó profundamente a la actriz.
"Una traición muy grande, la traición duele, nadie lo entiende hasta que no lo ha vivido... soy muy fiel", comentó. También se sinceró sobre los comentarios de personas que le decían que no era la primera mujer que se separaba, lo que la llevó a alejarse de muchos contactos. "Tuve que dejar de hablar con muchas personas".
Trabajo en una tienda como salvavidas
Lo que la mantuvo a flote fue trabajar en un almacén de ropa. "Me metí a trabajar en una tienda de ropa, eso fue lo que me salvó", afirmó.
Ayuda psiquiátrica y recuperación
Sin embargo, su salud mental estaba en riesgo. Cinco meses después de la ruptura, decidió regresar a Colombia con sus hijos, que hoy tienen 15 y 13 años. Al llegar, le rogó a su exesposo, lo que la afectó aún más. Posteriormente, sufrió una gran crisis que la llevó a recibir atención especializada en una clínica psiquiátrica, donde fue medicada.
Hoy, Horsey siente que ha crecido interiormente para superar esta crisis, un proceso que ha requerido todo su esfuerzo. "La gratitud es el antídoto de la queja", por eso todos los días trata de agradecer. Trabaja en sí misma a diario y se siente "fortalecida" y con ganas de seguir adelante.



