Familia de Boyacá recibe restos de Arnulfo Pesca Pérez, víctima de falso positivo en 2004
Entrega digna de restos de víctima de falso positivo en Boyacá

Entrega digna de restos de Arnulfo Pesca Pérez, víctima de falso positivo en Boyacá

En la sala de una humilde casa campesina en Mongüa, Boyacá, se llevó a cabo la conmovedora diligencia de entrega digna del cuerpo identificado de Arnulfo Pesca Pérez, un joven campesino ejecutado extrajudicialmente y desaparecido forzadamente por el Ejército de Colombia el 29 de marzo de 2004. Este acto, lleno de simbolismo y dolor, marca el final de una búsqueda de más de dos décadas, donde Arnulfo fue presentado inicialmente como un guerrillero muerto en combate, en lo que se conoce como un falso positivo, un caso que nunca fue investigado por la Fiscalía y que permaneció en la impunidad.

Una vida truncada por la violencia

Arnulfo nació el 15 de enero de 1985 en la vereda Sirguazá, en el seno de una familia marcada por la tragedia. Sus padres, Yolanda Pérez Merchán y Carlos Julio Pesca Maldonado, fueron asesinados en circunstancias separadas, dejando a Arnulfo y a su hermano menor, Flover Fermín, al cuidado de sus abuelos maternos. La infancia de los hermanos estuvo empañada por la violencia, incluyendo un asedio nocturno por parte de uniformados que se hicieron pasar por guerrilleros del ELN, sometiéndolos a torturas y amenazas.

A los 18 años, Arnulfo decidió prestar el servicio militar en el Batallón de Artillería No. 1 Tarquí en Sogamoso, con la esperanza de abrirse puertas en la vida. Sin embargo, tras tres meses, abandonó el batallón debido a amenazas del ELN, que argumentaba que poseía información sensible sobre su vereda. Regresó a sus labores agrícolas, pero el 29 de marzo de 2004, unidades militares llegaron a su lugar de trabajo, lo ejecutaron con tres disparos y simularon un combate, desapareciendo su cuerpo sin dejar rastro.

La lucha incansable por la verdad

Durante años, su hermano Flover Fermín vivió con miedo y no denunció los hechos. No fue hasta 2018 que se atrevió a solicitar información al batallón, donde se le negó cualquier dato. La esperanza renació en 2024 cuando una investigadora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) visitó Mongüa y se enteró del caso. Tras una toma de ADN, se inició un proceso que culminó en 2025 con la identificación de los restos de Arnulfo, exhumados en 2021 en el cementerio de Sogamoso bajo el rótulo de NN Alias Pesca Pesca Arnulfo.

La entrega digna se realizó en presencia de familiares, amigos y representantes de entidades como el GRUBE de la Fiscalía, la UARIV, la UBPD y la Fundación Hasta Encontrarlos. En un acto simbólico, se recordó la vida de Arnulfo: su amor por la pesca, el fútbol y la música llanera, su destreza agrícola y su deseo de explorar el mundo. La ceremonia incluyó momentos de reflexión, donde se reconstruyó la historia familiar y se destacó que, a pesar de la victimización, la familia nunca ha sido reconocida en el Registro Único de Víctimas.

Un camino hacia la justicia y la reparación

Durante la entrega, la coordinadora del GRUBE explicó el proceso de búsqueda y anunció que el caso ha sido trasladado a un fiscal de derechos humanos para investigar y esclarecer la verdad. Un odontólogo forense detalló los hallazgos de la exhumación, permitiendo a la familia observar los huesos de Arnulfo y encontrar en ellos rasgos de la verdad anhelada. Los huesos hablan, señalaron, revelando detalles del crimen y señalando a los responsables.

La velación se realizó en la casa familiar, rompiendo con la tradición de las funerarias y permitiendo un adiós íntimo y cálido. Al día siguiente, el Padre Javier Giraldo presidió una eucaristía, con símbolos como el crucifijo y la única foto de Arnulfo en su primera comunión. Los restos fueron llevados al cementerio de Sirguazá, donde yacen junto a sus padres, bajo la mirada de las montañas que lo vieron crecer.

Este caso subraya la persistencia de miles de familias en Colombia que buscan verdad y justicia frente a la desaparición forzada. La familia Pesca Pérez continúa su lucha, esperando que las investigaciones avancen y se logre una reparación integral para los sucesivos hechos de violencia sociopolítica que han sufrido.