La aerolínea estatal Satena anunció la suspensión inmediata de sus operaciones en la ruta Cúcuta-Tibú, en Norte de Santander, luego del secuestro de Edinson Balaguera Gamboa, administrador de operaciones y agente operativo de la empresa en la región del Catatumbo.
Medida de protección ante la crisis de orden público
La decisión, adoptada en abril de 2026, responde a la grave alteración del orden público en la zona y busca salvaguardar la integridad de pasajeros y empleados. Según el comunicado oficial de Satena, la medida se toma tras el plagio de Balaguera, quien también se desempeñaba como agente operativo. La empresa señaló que este hecho representa un riesgo directo para la integridad personal y de los viajeros, haciendo inviable la continuidad del servicio en condiciones seguras.
¿Quién es Edinson Balaguera?
Balaguera es conocido en el Catatumbo como agricultor y empresario, además de ser el responsable de las operaciones de la aerolínea en la ruta que conecta Cúcuta con Tibú. Esta ruta, implementada hace pocos meses, constituía un importante enlace para una región históricamente aislada y afectada por la presencia de grupos armados ilegales.
Hasta el momento se desconoce qué grupo al margen de la ley mantiene retenido a Balaguera, aunque fuentes locales indican que podría tratarse de un secuestro extorsivo. Las autoridades no han confirmado oficialmente ninguna hipótesis sobre los responsables ni el móvil del plagio.
Impacto de la suspensión de vuelos
La suspensión de vuelos genera preocupación adicional en la provincia de Ocaña, donde existe temor de que también se cancele la ruta Cúcuta-Ocaña, implementada recientemente como parte del esfuerzo por mejorar la conectividad en Norte de Santander. Esta eventual cancelación agravaría el aislamiento de comunidades que dependen del transporte aéreo para acceder a servicios esenciales.
Diferentes comunidades del departamento han exigido públicamente que se respete la vida de Balaguera y han pedido su liberación inmediata. La suspensión indefinida de operaciones representa un revés para la conectividad regional y evidencia cómo la violencia continúa afectando el desarrollo de infraestructura y servicios básicos en zonas vulnerables de Colombia.



