Inspector de Policía de Soacha enfrenta proceso judicial por presuntas agresiones sexuales
La Fiscalía General de la Nación ha judicializado a José Arturo Figueredo, inspector sexto de la Policía en el municipio de Soacha, departamento de Cundinamarca, como presunto responsable de cometer actos de violencia sexual contra tres guardas de seguridad que prestaban servicios en las instalaciones de la inspección policial.
Detalles de los casos denunciados
Los hechos investigados ocurrieron entre los años 2022 y 2025, afectando a tres mujeres de 23, 30 y 42 años de edad. Según las denuncias presentadas, el inspector habría sometido a las víctimas a insinuaciones íntimas y agresiones de carácter sexual, aprovechando la posición de autoridad y jerarquía que ejercía sobre ellas dentro del entorno laboral.
La Fiscalía ha señalado que "los elementos materiales probatorios recaudados dan cuenta de que Figueredo presuntamente aprovechó el temor de las guardas de vigilancia, así como la posición dominante que ejercía sobre ellas, para someterlas a actos en contra de su voluntad durante los turnos de trabajo".
Cargos imputados y medidas de aseguramiento
Al inspector se le imputan formalmente los delitos de acceso carnal violento en una oportunidad y acto sexual violento en nueve oportunidades distintas. La fiscal a cargo del caso explicó que las acusaciones incluyen abuso sexual contra una de las víctimas en particular.
Figueredo no aceptó los cargos formulados en su contra durante la audiencia judicial. Como medida de aseguramiento, las autoridades decidieron cobijarlo con vigilancia en su lugar de residencia, implementando monitoreo electrónico mediante un dispositivo especial para garantizar que cumpla con las condiciones impuestas.
Contexto y repercusiones
Este caso se enmarca dentro de los esfuerzos institucionales para combatir la violencia de género y los abusos de autoridad en entornos laborales, particularmente en instituciones de seguridad del Estado. La judicialización de un miembro de la Policía por delitos sexuales representa un precedente significativo en la lucha contra la impunidad en este tipo de conductas.
Las investigaciones continúan su curso normal dentro del sistema penal colombiano, mientras se espera que el proceso avance hacia las etapas probatorias correspondientes para determinar la responsabilidad penal del acusado.



