Ofensiva militar estadounidense contra el narcotráfico marítimo
El Comando Sur de Estados Unidos ha revelado, mediante una publicación en la red social X, la ejecución de tres ataques letales contra narcolanchas en aguas del océano Pacífico y el mar Caribe. Estos operativos, llevados a cabo el lunes 16 de febrero, representan la continuación de una campaña militar iniciada el 2 de septiembre de 2025, la cual ya ha dejado un saldo de 144 víctimas mortales en la región.
Detalles de los ataques más recientes
Según la información difundida por las autoridades estadounidenses, los ataques cinéticos se dirigieron específicamente contra tres embarcaciones que, de acuerdo con inteligencia confirmada, transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y participaban activamente en operaciones ilícitas. Las organizaciones detrás de estas lanchas han sido designadas como terroristas por el gobierno de Washington.
En estos enfrentamientos, once personas, identificadas por el Comando Sur como narcoterroristas, perdieron la vida. Es importante destacar que, según el reporte oficial, ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses resultó herido durante la ofensiva.
Un cambio drástico en la estrategia antinarcóticos
Esta serie de operaciones marca un giro significativo en el abordaje tradicional del narcotráfico marítimo por parte de Estados Unidos. Históricamente, la Guardia Costera, con apoyo de la Armada, ha manejado estas situaciones como problemas de aplicación de la ley, procediendo a la interceptación de embarcaciones y al arresto de sospechosos para su posterior procesamiento judicial cuando se confirmaba la presencia de cargamento ilícito.
Sin embargo, bajo la actual administración de Donald Trump, el Ejército estadounidense ha adoptado una postura más agresiva, atacando directamente barcos en el Caribe y el Pacífico oriental que, según las autoridades, están involucrados en el contrabando de drogas. Esta nueva táctica ha resultado en la muerte de docenas de personas, reflejando una militarización sin precedentes en la lucha contra el narcotráfico en estas aguas.
La justificación presentada por Washington se basa en la clasificación de estas organizaciones como entidades terroristas, lo que habilita el uso de fuerza letal. No obstante, este enfoque ha generado preocupación por sus implicaciones en materia de derechos humanos y el derecho internacional, especialmente considerando el alto número de bajas reportadas en un período relativamente corto.



