Colombia: diáspora y remesas, el drama estructural del narcotráfico
Colombia: diáspora y remesas, drama estructural del narcotráfico

Los reportes sobre migración global ubican a Colombia, desde hace unas tres décadas, como uno de los casos más dramáticos de Occidente, solo superado recientemente por Venezuela. La llamada diáspora de colombianos en el exterior bordea los 5 millones, equivalente al 10% de la población nacional. En contraste, la diáspora venezolana alcanza los 6 millones, que representan el 20% de su población antes de la gran emigración del período 2000-2015, y ahora constituye el 27% de su población remanente, estimada en 22 millones.

Comparación internacional de desplazamientos

Las métricas internacionales indican que las guerras civiles suelen generar desplazamientos y emigración equivalentes al 5%-10% de la población, según estudios de Clavijo et al. (2017) y la OCDE (2025). Así, Colombia y Venezuela son los casos más dramáticos en América del Sur, comparables solo a El Salvador, Nicaragua y Haití, todos con graves cicatrices de desplazamiento.

El caso colombiano: una postración estructural

Lo sorprendente de Colombia es que no se ha tratado de una guerra civil abierta, ni de conflictos territoriales o religiosos, ni de golpes militares, sino de una situación de postración estructural. Un tercio de la población ha permanecido en pobreza y el narcotráfico ha triunfado como alternativa de vida. Otro tercio vive en estado de vulnerabilidad. Aunque la clase media ampliada (vulnerables más clase media) se expandió del 50% al 60% durante 2000-2025, la porción de pobres aún era del 32% en 2025 y la indigencia del 10%.

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Las políticas asistencialistas no han solucionado el problema, sino que han virado hacia una condescendencia política que concluye que está bien continuar regalando dinero a los amigos del partido, mientras el petrismo denigra de alternativas viables bajo el capitalismo democrático.

El dilema del narcotráfico y las remesas

The Economist (enero de 2026) planteó el dilema de que la lucha contra el narcotráfico ha sido ineficaz en Colombia, con hectáreas dedicadas a la coca expandiéndose de 90.000 a 260.000 en la última década. Pero, en paralelo, reconocía que nuestra democracia y el propio sistema de mercado estaban bajo seria amenaza en toda la región. La conclusión de cajón de que todo este caos institucional obedece a una oligarquía opresora se ha convertido en el imán académico que ha logrado juntar los postulados de las Farc, con Acemoglu-Robinson (Premios Nobel de Economía), con el petrismo y hasta con analistas de centroizquierda como H. Gómez-Buendía.

Alternativas conceptuales y prácticas

Afortunadamente, han surgido buenas alternativas conceptuales y prácticas que postulan que el modelo capitalista-democrático ha sido exitoso en generar una clase media y un sistema institucional relativamente estable, a pesar de los avatares de 2015-2025. Klein y Thompson (2025, Abundance) y Dunkelman (2024, Why Nothing Works…) ofrecen la alternativa práctica de desregulación en sectores energéticos, de infraestructura y de vivienda, que vuelvan a ser los motores del crecimiento y la redistribución del ingreso, como ocurrió con éxito en Estados Unidos durante 1940-1975 y en Colombia durante 1967-2019.

Por eso es clave superar el mantra de aplausos que recibe mensualmente la cifra de remesas del exterior, como si fuera la panacea del modelo colombiano, mexicano o salvadoreño. Lo que esas cifras revelan es la amenaza a la continuidad de un sistema que venía siendo exitoso, hasta que se le dio vía libre al narcotráfico, especialmente a raíz del fallido proceso de paz de 2016-2025.

Análisis de las remesas: señal de lavado de activos

El gráfico adjunto ilustra cómo, mientras la diáspora que envía remesas ha crecido al 3% anual durante 2015-2025, pasando de 3,8 a 5,1 millones de colombianos, el monto de remesas ha crecido a la increíble tasa compuesta del 10% anual. Si el grueso de dichos envíos correspondiese a ingresos salariales enviados para el soporte familiar, esto implicaría reajustes salariales en el exterior del 7% anual (equivalentes a reajustes reales del 3% por año).

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Como esto es particularmente improbable para una diáspora poco capacitada, la conclusión obvia es que el grueso de dicho incremento en el envío de remesas está asociado al lavado de narcotráfico, como bien lo evidencian los hipopótamos en la cristalería Baccarat de los narcotraficantes.

Mecanismo operativo del lavado

La forma operativa del lavado de recursos del narcotráfico es de todos conocida: una vez vendida la droga en las calles de Estados Unidos, los dealers organizan grupos (principalmente de origen centroamericano y mexicano) que llevan 9.999 dólares por giro a operadores como MoneyGram y pagan la comisión del caso. Las cifras que sustentan el gráfico indican que el promedio de giro por colombiano en el exterior equivalía a 10.800 dólares mensuales en 2015, pero ahora ha escalado a 21.000 dólares en 2025; luego es claro que se requiere apoyo de otros miembros de la familia del narcotráfico para enviar dichos recursos sin rebasar la cifra permitida de 10.000 dólares por giro.

Mientras la diáspora se ha multiplicado en un 34% durante 2015-2025, el monto de las remesas se ha multiplicado en un 164%. ¿Acaso creen ustedes que esto obedece a una mayor productividad y a mejores salarios de nuestros compatriotas en el exterior?