Detalles inéditos: cómo EE.UU. e Israel rastrearon y eliminaron al líder supremo iraní Alí Jamenei
Cómo EE.UU. e Israel rastrearon y mataron a Alí Jamenei en Irán

Operación 'Furia Épica': el minucioso rastreo que terminó con la vida del líder supremo iraní

El domingo 1 de marzo de 2026, Irán confirmó oficialmente la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la República Islámica desde 1989. Jamenei y otros altos mandos fueron eliminados durante la operación 'Furia Épica', ejecutada conjuntamente por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero contra objetivos en Teherán.

La campaña de inteligencia que duró años

Según revelaciones exclusivas del Financial Times, la operación que culminó con la caída de Jamenei fue el resultado de una campaña de inteligencia de años de duración coordinada entre la CIA y agencias israelíes. Fuentes familiarizadas con la operación militar indicaron que ambos países lograron determinar con precisión milimétrica la hora en que Jamenei estaría en sus oficinas cerca de la calle Pasteur en Teherán aquella mañana de sábado.

Los servicios de inteligencia conocían no solo la ubicación exacta, sino también las personas con quienes se reuniría y pudieron observar directamente cuando guardaespaldas y conductores de altos funcionarios del régimen llegaron a la zona el día del ataque.

Tecnología de vigilancia avanzada

El plan de rastreo incluyó métodos tecnológicos sofisticados:

  • Interceptación de cámaras de tráfico: Todas las cámaras de tránsito de Teherán habían sido intervenidas durante años, transmitiendo imágenes encriptadas a servidores en Tel Aviv y el sur de Israel.
  • Análisis de patrones de vida: Los datos recopilados permitieron crear perfiles detallados de los guardias de altos mandos, incluyendo direcciones, horarios de trabajo y rutinas diarias.
  • Bloqueo de comunicaciones: Las fuerzas israelíes intervinieron componentes de aproximadamente una docena de torres de telefonía móvil cerca de la calle Pasteur, haciendo que los teléfonos parecieran ocupados para impedir alertas.

"Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén. Y cuando conoces un lugar tan bien como conoces la calle donde creciste, notas cualquier cosa que esté fuera de lugar", declaró un alto funcionario de inteligencia israelí al Financial Times.

Confirmación y ejecución del ataque

La decisión de proceder con el ataque se tomó cuando la inteligencia confirmó que Jamenei tendría una reunión el sábado por la mañana. La información fue corroborada mediante múltiples fuentes, incluyendo inteligencia de señales de las cámaras pirateadas, redes de telefonía móvil infiltradas y una fuente humana que confirmó el desarrollo de la reunión.

El presidente de Estados Unidos dio la orden final a las 3:38 p.m. del viernes mientras viajaba a Texas a bordo del Air Force One. El ataque se ejecutó "a plena luz del día" con aproximadamente 30 municiones de precisión dirigidas contra el complejo donde se encontraba Jamenei.

La decisión consciente de Jamenei

Curiosamente, el líder supremo iraní no optó por esconderse como otros altos mandos del régimen. Ismail Baghaei, portavoz de Exteriores de Irán, declaró que Jamenei tomó la "elección consciente" de permanecer en su lugar de trabajo en Teherán aquella mañana a pesar de conocer la inminencia de los ataques.

Las fuentes de inteligencia señalaron que atacar a Jamenei una vez iniciada la guerra habría sido mucho más difícil, ya que probablemente habría implementado prácticas evasivas como ocultarse en búnkeres subterráneos inaccesibles para Israel.

Esta operación marca un punto de inflexión en el conflicto entre Occidente e Irán, demostrando el nivel de penetración que los servicios de inteligencia occidentales han alcanzado en el corazón del régimen teocrático.