Menores caminaron durante ocho días en montañas para escapar de reclutamiento forzado
Las autoridades colombianas están investigando un centro clandestino de entrenamiento para menores de edad reclutados de manera forzosa en la zona rural del municipio de Jamundí, en los límites entre los departamentos del Cauca y Valle del Cauca. La evidencia señala que alias Marlon, integrante de las disidencias de las Farc, sería el responsable de la mayoría de estos casos en zonas vulnerables de Cali, Jamundí y otros municipios de ambas regiones.
La dramática huida de cuatro adolescentes
Precisamente, cuatro menores de entre 14 y 17 años, quienes habían sido secuestrados hace varios meses, lograron escapar de sus captores tras caminar durante ocho días por las montañas del sector de El Naya. Después de más de una semana a la deriva, fueron rescatados al llegar al sector de Puente Valencia, en Jamundí.
Según el brigadier general Javier Hernando Africano, comandante de la Tercera División del Ejército, "ellos venían en buen estado de salud; sin embargo", fueron puestos "a disposición del Bienestar Familiar y de la Policía de Infancia y Adolescencia". Tres de los jóvenes residían en Cali, mientras que el cuarto pertenecía a una comunidad indígena del Cauca antes de ser reclutado.
Patrón de reclutamiento que cruza fronteras departamentales
El general Africano alertó que "esta estructura no limita región para el reclutamiento de menores. Recluta niños en el Cauca, recluta niños en el sector de El Naya y en el Valle del Cauca". Este patrón se ha confirmado con otros casos recientes, como el rescate a mediados de febrero de 2026 de dos menores que fueron reclutadas en Cali y posteriormente trasladadas al Cauca.
El personero de Cali, Gerardo Mendoza, expresó profunda preocupación por "la instrumentalización del territorio y la manera en la que se está matando a los menores de edad en los diferentes lugares del departamento del Valle del Cauca, especialmente en lo que concierne a Cali". La situación ha encendido alarmas en toda la región, evidenciando una estrategia criminal que explota la vulnerabilidad de adolescentes en múltiples municipios.
Las autoridades mantienen operativos activos para desmantelar las redes de reclutamiento forzado y localizar a los responsables, mientras organizaciones de protección a la infancia refuerzan medidas preventivas en las comunidades más afectadas por este flagelo.