Protesta campesina paraliza principal vía del Caribe colombiano
La tensión en la Sierra Nevada de Santa Marta escaló hasta las calles de la ciudad cuando campesinos, cafeteros y líderes comunales de 23 veredas de Minca descendieron desde las montañas para bloquear la Troncal del Caribe en el sector de Mamatoco. La movilización, que paralizó durante media hora una de las principales arterias viales que conecta Santa Marta con La Guajira, surgió como respuesta a lo que las comunidades califican como abusos de autoridad durante operativos militares contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra.
Denuncias de procedimientos desproporcionados
Según testimonios recogidos entre los manifestantes, los operativos realizados por el Gaula de la Policía y el Ejército en veredas como Los Moros y Aguas Lindas habrían incluido irrupciones violentas en viviendas, disparos al aire y amenazas a civiles. Alcira Martínez, lideresa de la zona, relató uno de los episodios más graves: "Entraron a mi casa, hicieron disparos, hubo amenazas. Mi hija de 11 años estaba ahí. La intimidaron, le dijeron que si no hablaba me llevaban presa".
La mujer también denunció que su hermano, cafetero afiliado a cooperativas, fue capturado durante uno de estos procedimientos, y su situación jurídica permanece sin claridad. "¿Por qué atacan a los campesinos y no a los grupos armados?", cuestionó durante la protesta.
Estigmatización histórica y reclamos de fondo
La protesta no solo respondió a los operativos recientes, sino que puso sobre la mesa una denuncia de larga data: la estigmatización del campesinado de Minca. Los líderes comunitarios argumentan que existe una percepción histórica que vincula injustamente a los habitantes rurales con estructuras criminales, lo que ha derivado en señalamientos y tratos discriminatorios.
Jennifer del Toro, alta consejera para la Paz y el Posconflicto del Distrito de Santa Marta, quien medió en la protesta, explicó: "Dos razones principalmente argumentaron los líderes: presuntos abusos de autoridad en operativos y una estigmatización histórica hacia el sector rural". A esto se suma la preocupación por el impacto en la imagen turística de Minca, destino clave para la economía samaria.
Mesa de diálogo y acuerdos alcanzados
La intervención institucional permitió desactivar el bloqueo tras establecer un espacio de diálogo con 27 líderes comunitarios. De este encuentro surgieron compromisos concretos:
- Campañas contra la estigmatización del campesinado
- Fortalecimiento de la promoción turística de Minca
- Acompañamiento jurídico a personas afectadas por operativos
Sin embargo, la funcionaria fue enfática en mantener el respaldo a la Fuerza Pública: "El distrito reitera su apoyo a los operativos para recuperar el control y luchar contra la extorsión. Pero estos deben hacerse respetando los derechos de la población civil".
Conflicto estructural sin resolver
La raíz del problema, según Del Toro, va más allá de los operativos específicos y apunta a un proceso de paz inconcluso en la región. "Hay unos diálogos sociojurídicos que se quedaron en el papel. No hay resultados concretos y eso ha generado incertidumbre y permisividad frente a los grupos armados", advirtió.
Mientras tanto, las comunidades exigen una mesa de diálogo de alto nivel con la Gobernación del Magdalena y el Gobierno Nacional, buscando garantías, claridad y presencia institucional que trascienda los operativos militares. La situación refleja la compleja realidad de un territorio donde convergen operaciones de seguridad, economías ilegales y comunidades que dependen de la tierra para su subsistencia.
La Fuerza Pública insiste en que las operaciones continuarán hasta neutralizar las estructuras armadas, mientras las comunidades lanzan un mensaje claro: quieren seguridad, pero con respeto y garantías para todos los habitantes de la Sierra Nevada.



