Eduardo Pizarro enciende las alarmas sobre la politización del Ejército
El reconocido analista político Eduardo Pizarro ha recogido el registro de investigadores que documentan prácticas preocupantes dentro del actual Gobierno, las cuales comprometen seriamente la neutralidad de las Fuerzas Armadas. Según sus observaciones, existe un riesgo real de que las armas de la república, destinadas a proteger a toda la sociedad, se conviertan en instrumentos al servicio del partido de gobierno.
Ascensos por lealtad política y no por méritos
Pizarro se refiere específicamente a casos de coroneles que han sido premiados con ascenso a general, no por sus méritos en el servicio, sino por su adhesión al Pacto Histórico. Además, menciona a oficiales en retiro que han regresado al Ejército para ser promovidos, tras haber trabajado en la campaña presidencial de Gustavo Petro.
"Cuando una fuerza militar empieza a ascender a su oficialidad por lealtad al partido de gobierno y no por hoja de vida", señala Pizarro, "abre fisuras en la institución". Esta situación se agrava porque la institución militar ya viene desmoralizada y dramáticamente debilitada por el fracaso de la Paz Total, justo cuando se afianza la gobernanza criminal de los grupos armados ilegales.
Debilitamiento institucional y contexto histórico
La catástrofe institucional, según el análisis, comenzó con negociaciones basadas en la ficción de una paz a corto plazo, lo que llevó a purgar a la oficialidad más experimentada y a castigar el presupuesto de la institución. Hoy, la capacidad militar del sector Defensa no alcanza ni la mitad de lo necesario.
Pizarro compara este ejercicio del presidente Petro con figuras como Chávez, Ortega o Bukele, quienes cooptaron a las fuerzas armadas de sus naciones para aventurarse en diversas formas de autoritarismo. Observa un desafío cada vez más rudo del mandatario al pluralismo, la división de poderes, la ley y la ética pública, culminando en su propuesta de constituyente.
La distinción crucial en democracia liberal
En la democracia liberal, existe un muro que separa el carácter político de las Fuerzas Armadas como encarnación del poder del Estado, de su politización partidista. El uniformado puede batirse por la patria, pero nunca en nombre del partido de gobierno contra sus adversarios. Sin embargo, esta distinción no siempre es nítida, y en Colombia se ha abusado históricamente de las armas de la república.
- El Gobierno de Ospina Pérez en 1948 rompió la neutralidad del Ejército, convirtiéndolo en fuerza de choque contra la oposición.
- Durante la guerra contrainsurgente, se sesgó contra el pueblo, considerado enemigo interno.
- La Seguridad Democrática resultó en el asesinato de 6.402 inocentes.
Discurso de Alberto Lleras cobra vigencia
Hoy, el discurso de Alberto Lleras de mayo de 1958 adquiere renovada vigencia: "Las Fuerzas Armadas no deben ser deliberantes en política porque han sido creadas por toda la nación que les ha dado las armas para defender sus intereses comunes; no pueden, pues, tener partido". Lleras enfatizó que mantenerlas apartadas de la deliberación pública no es un capricho, sino una necesidad de su función.
Antecedentes recientes de politización
En la antesala de la politización del Ejército que hoy aflora, aparecen eventos como la teatral incursión del general Zapateiro en la campaña presidencial de 2022 y su ominosa expresión de condolencia por la muerte de Popeye, lugarteniente de Pablo Escobar. Estos hechos prefiguran los riesgos actuales.
La analista concluye con una nota personal: "¡Cómo duele la muerte de Aura Lucía Mera!", recordando a una figura relevante en este contexto. El llamado de Pizarro es claro: se requiere atención urgente para preservar la neutralidad y fortaleza de las Fuerzas Armadas en Colombia.



