Emergencia climática simultánea: inundaciones en Córdoba y oleaje peligroso en el Caribe
Las autoridades colombianas enfrentan una doble emergencia climática que mantiene en alerta a varias regiones del país. Por un lado, el departamento de Córdoba registra inundaciones históricas que afectan al 80% de su territorio, mientras que en el mar Caribe, un frente frío activo genera condiciones meteorológicas peligrosas que se extenderán durante febrero.
La crisis humanitaria en Córdoba: cifras alarmantes
Según el gobernador Erasmo Zuleta, 24 de los 30 municipios cordobeses presentan afectaciones significativas por las inundaciones, lo que representa exactamente el 80% del territorio departamental. La magnitud de la emergencia se refleja en números contundentes: más de 150 mil personas afectadas, 144 corregimientos inundados, más de 300 barrios bajo agua y 365 veredas con daños considerables.
La capital departamental, Montería, no escapa a esta situación crítica con 13 barrios completamente inundados. La infraestructura vial también sufre graves consecuencias: más de 70 vías terciarias y una nacional presentan daños, junto con más de 50 puentes afectados que complican la movilidad y la atención humanitaria.
Las comunidades indígenas igualmente enfrentan esta emergencia, con 12 resguardos afectados por las crecientes aguas. Los organismos de socorro trabajan contra reloj para atender a la población, mientras las lluvias continúan sin dar tregua en la región.
Pronóstico preocupante: más lluvias por venir
Los análisis del centro climático iClima indican que la situación podría empeorar en los próximos días. Para el tercer evento de febrero, se pronostican acumulados de lluvia entre 140 y 160 milímetros en las zonas de impacto de Córdoba, valores que reflejan la intensidad extraordinaria de este fenómeno meteorológico.
Pero el panorama se complica aún más: a partir del viernes y sábado próximos, se espera un nuevo incremento de las precipitaciones como antesala del tercer frente frío que afectará el Caribe sur entre el 13 y 22 de febrero, y el Caribe en general entre el 16 y 21 del mismo mes.
Alerta marítima: frente frío activa oleaje peligroso
Mientras Córdoba lucha contra las aguas, la Dirección General Marítima (Dimar) emite alertas por condiciones meteorológicas adversas en el Caribe colombiano. Un frente frío se desplaza actualmente sobre el noreste del mar Caribe, generando incrementos progresivos en la velocidad de los vientos y la altura del oleaje, con mayor impacto entre el martes 10 y miércoles 11 de febrero de 2026.
Este sistema atmosférico favorecerá la presencia de mar de leva, un fenómeno que tendrá mayor incidencia en el sur del litoral Caribe colombiano, aumentando significativamente el riesgo para actividades marítimas, costeras y recreativas en toda la región.
Zonas de mayor impacto y medidas preventivas
Las condiciones más críticas se presentarán en diferentes sectores:
- Golfo de Urabá: Aunque dentro de rangos moderados, se esperan olas significativas entre 1,9 y 2,4 metros de altura, con picos previstos hacia el miércoles 11 de febrero.
- Córdoba y Sucre: El oleaje alcanzará alturas significativas entre 2,7 y 3,3 metros entre el miércoles 11 y jueves 12 de febrero.
- Archipiélago de San Andrés: Vientos entre 30 y 41 km/h acompañados de oleaje cercano a 2,0 y 2,3 metros.
- Caribe central: Zona más impactada con vientos entre 46 y 55 km/h y olas entre 3,2 y 3,8 metros.
Además del fuerte oleaje, la interacción de los sistemas meteorológicos continuará favoreciendo lluvias persistentes hasta el miércoles 11 de febrero en sectores de Córdoba, Sucre, el Golfo de Urabá y la Sierra Nevada de Santa Marta.
Ante este panorama complejo, la Dimar reiteró el llamado al gremio marítimo y a la población en general para acatar estrictamente las medidas de seguridad, seguir las recomendaciones de las autoridades y consultar permanentemente los reportes meteomarinos actualizados a través de sus canales oficiales.
La simultaneidad de estas emergencias climáticas representa un desafío logístico y humanitario sin precedentes para las autoridades colombianas, que deben coordinar respuestas tanto en tierra como en mar mientras las condiciones meteorológicas continúan deteriorándose.