Córdoba sumergida: una emergencia climática sin precedentes
Lo que ocurre actualmente en el departamento de Córdoba trasciende cualquier escenario habitual de temporada invernal. Dos frentes fríos, fenómenos meteorológicos completamente atípicos por su intensidad y persistencia en esta época del año, han sumergido bajo las aguas al 80% de los municipios cordobeses y golpeado directamente a aproximadamente 43 mil familias que hoy enfrentan la peor crisis de su historia reciente.
Una catástrofe que redefine los parámetros del desastre
Como lo expresó con crudeza el gobernador Erasmo Zuleta, Córdoba enfrenta una emergencia "sin precedentes" en sus registros históricos, un evento que también sirve como recordatorio contundente de la crisis climática global que ya no tiene marcha atrás. Esta no es simplemente una temporada de lluvias intensa, sino un fenómeno de proporciones catastróficas que ha alterado todos los aspectos de la vida regional.
Las imágenes que llegan desde Montería y múltiples municipios muestran realidades desgarradoras:
- Barrios enteros evacuados durante madrugadas de angustia
- Familias completas rescatadas junto a sus mascotas en operaciones de emergencia
- Embarcaciones navegando por calles convertidas en canales improvisados
- El río Sinú, tradicional fuente de vida, transformado en amenaza constante
Impacto económico devastador y paralización productiva
Córdoba se encuentra actualmente en pausa forzosa, con su dinámica económica completamente paralizada. El departamento, reconocido por su vocación agroindustrial, turística y comercial, enfrenta un golpe económico severo y transversal:
- Actividad productiva suspendida en todos los sectores
- Instituciones educativas cerradas indefinidamente
- Centros de salud afectados o inoperantes
- Sistemas eléctricos desconectados por medidas de seguridad
- Vías de comunicación convertidas en canales fluviales
El agua cubre potreros, talleres, tiendas, plazas de mercado y espacios productivos, poniendo en riesgo extremo los ingresos familiares, el empleo formal e informal, y especialmente la seguridad alimentaria de miles de cordobeses. La factura de esta emergencia no se medirá únicamente en viviendas dañadas, sino en meses o incluso años de retroceso productivo para toda la región.
Drama social amplificado y brechas que se profundizan
A pesar de los esfuerzos institucionales del gobernador Zuleta y del alcalde de Montería, Hugo Kerguelén, por responder a las necesidades de miles de damnificados, el drama social alcanza dimensiones descomunales. La situación afecta desproporcionadamente a los más vulnerables:
- Niños y jóvenes fuera de sus aulas de clase indefinidamente
- Comunidades enteras reubicadas en albergues temporales
- Rutinas familiares completamente fracturadas
- Incertidumbre creciente sobre el futuro inmediato
Cada día de suspensión escolar e interrupción de servicios básicos profundiza brechas sociales que ya eran considerables antes de la emergencia. Las inundaciones golpean con mayor fuerza a los hogares de escasos recursos y a quienes habitan zonas de riesgo por necesidad económica, no por elección.
Causas climáticas extremas y responsabilidades políticas
Para comprender la magnitud de esta devastación sin precedentes, es esencial entender las causas meteorológicas. La creciente de los ríos Sinú y San Jorge resulta directamente de la intensidad extraordinaria de las precipitaciones. En menos de una semana, cayó el equivalente a dos meses de lluvias torrenciales, a lo que se suma el rebose controlado del embalse de Urrá, manteniendo niveles críticos incluso si cesaran las precipitaciones.
Mientras Córdoba lucha por sobrevivir, el presidente Gustavo Petro ha intentado desviar el foco de la emergencia hacia confrontaciones ideológicas, responsabilizando a generadores de energía e hidroeléctricas como Urrá de las inundaciones. Esta postura política desvía la atención de lo verdaderamente urgente:
- Asistencia humanitaria oportuna y efectiva
- Coordinación institucional ágil y transparente
- Soluciones estructurales para prevención futura
Como señaló el gobernador Zuleta, el debate fundamental debe centrarse en por qué Colombia sigue reaccionando a los desastres en lugar de anticiparse mediante inversión técnica decidida en prevención, ordenamiento ambiental y adaptación climática.
Solidaridad nacional versus oportunismo político
Córdoba requiere con urgencia solidaridad nacional genuina, recursos expeditos y presencia integral del Estado. Inundaciones de esta magnitud comprometen la estabilidad socioeconómica de territorios enteros y, fundamentalmente, la dignidad y bienestar de su población.
La prioridad absoluta debe ser la vida y dignidad de miles de colombianos afectados, no la viveza política o el oportunismo electoral. Este momento histórico pone a prueba no solo la capacidad de respuesta institucional, sino la esencia misma de la bondad humana y la solidaridad nacional.