Vendedor de flores asesinado en cementerio de Turbaco: familia vive tercera tragedia violenta
José Luis Ávila Contreras, un experimentado vendedor de flores que trabajaba desde hacía 39 años en las afueras del cementerio Jardines de Paz de Turbaco, fue asesinado el pasado 28 de febrero mientras realizaba su rutina laboral. El hombre, de 57 años, había salido temprano de su casa en el barrio El Pozón de Cartagena con la expectativa de un buen día de ventas, como solía ocurrir los sábados.
Un crimen en plena jornada laboral
Según los detalles recopilados, Ávila Contreras llegó a su puesto de trabajo alrededor de las 7 a.m. y procedió a organizar las coloridas flores naturales y artificiales que ofrecía a los familiares de los difuntos. El negocio era familiar, pues allí también laboraban su hermana mayor y algunos primos, quienes habían aprendido el oficio de su madre Maribel Contreras desde pequeños.
"Al terminar de organizar todo, se sentó en una silla Rimax y llamó a su mamá para coordinar algunas tareas del día", relatan testigos. Fue en ese preciso momento, alrededor de las 8 de la mañana, cuando dos sujetos llegaron en motocicleta y uno de ellos, armado con un arma de fuego, se acercó al vendedor y le disparó directamente en la cabeza, causándole la muerte instantánea.
La angustia de una madre que pierde a su hijo
Maribel Contreras, madre de José Luis, escuchó los disparos a través del teléfono celular durante la llamada que mantenía con su hijo. "Yo escuché los disparos en el celular y luego él no habló, entonces me asusté y comencé a gritarle, a llamarle por el teléfono, pero ya no me contestó él sino mi otra hija para decirme que mi pelao, mi bordón, el menor de todos, estaba muerto", relató la mujer entre lágrimas a medios locales.
La madre asegura que su hijo no tenía problemas con nadie y dedicaba su vida al trabajo y al cuidado de sus dos hijos pequeños. "Él vivía conmigo, tenía dos hijos pequeños y pasaba trabajando allí. No se metía con nadie y por eso espero que se sepa quién lo hizo y que por fin se haga justicia", expresó con dolor.
Una familia marcada por la violencia
Esta tragedia representa la tercera pérdida violenta que sufre la familia Contreras en las últimas dos décadas. En 2001, Edwin Fuentes, otro hijo de Maribel de apenas 16 años, fue asesinado por las AUC Bloque Montes de María cuando la familia vivía en Arjona, lo que los obligó a desplazarse de ese municipio.
La desgracia continuó en 2018 cuando su nieto, también llamado Edwin y de 18 años, fue asesinado en un enfrentamiento con la pandilla 'los Tronquistas' en Arjona. "Esa noche fue terrible. Nunca pensé que las cosas iban a llegar a los extremos, tanto así que la casa la atacaron con piedras y con balas, nos hicieron salir de ella", recordó Maribel sobre aquel episodio que dejó a algunos de sus hijos heridos por proyectiles.
Dificultades económicas y más adversidades
La pandemia de COVID-19 afectó gravemente la economía familiar, ya que las restricciones de acceso a los cementerios limitaron drásticamente las ventas de flores. Cuando comenzó la reactivación económica, en la madrugada del 19 de septiembre de 2021, los cinco kioscos comerciales de la familia ardieron misteriosamente en llamas.
Maribel Contreras denuncia que nunca recibió un informe oficial del incendio por parte del cuerpo de bomberos, ni tampoco ayuda de la Alcaldía de Turbaco para recuperarse de esta pérdida.
Un llamado a la justicia
"Mi hijo no tenía problemas y lo único que nos ha pasado es eso que les he contado. Para mí esa gente, esa sed de venganza, esa rabia que nos tienen es la causante de esta muerte", afirmó la vendedora de flores, quien espera que las autoridades logren identificar y capturar a los responsables del asesinato de su hijo menor.
El caso ha conmocionado a la comunidad de Turbaco y Cartagena, donde José Luis Ávila Contreras era conocido como un trabajador dedicado y pacífico que llevaba casi cuatro décadas sirviendo a las familias que visitaban el cementerio Jardines de Paz.
