Un movimiento que invita a permanecer un mes sin conexión a internet está cobrando fuerza en Estados Unidos, especialmente entre los jóvenes. Los participantes reportan beneficios que se mantienen incluso después de finalizar el programa de 30 días.
Programas de desintoxicación digital en auge
Iniciativas de desintoxicación digital, que ofrecen acompañamiento continuo, contrarrestar los efectos negativos de las redes sociales y una experiencia comunitaria, se han convertido en un movimiento creciente. Pequeñas startups cobran un promedio de 100 dólares por estos programas, que atraen a personas jóvenes que buscan recuperar el control de su tiempo.
Antes de sumarse, los participantes suelen enfrentar problemas como menor capacidad de atención, ansiedad e insomnio. Algunos admiten que no pueden ubicarse sin aplicaciones de navegación, otros no logran ver una película sin revisar el celular, y hay quienes olvidaron que la música puede escucharse de formas alternativas.
El reto "Un mes offline" de Dumb.co
Uno de los programas más destacados es el de Dumb.co, cuyo reto "Un mes offline" espera alcanzar los mil participantes para mayo de 2026. Para garantizar el cumplimiento, entregan a los inscritos un celular de tapa con llamadas ilimitadas, mensajes de texto y una conexión especial a Uber para solicitar transporte.
Según Josh Morin, impulsor de un programa similar en Washington, no basta con cambiar de dispositivo: “Hay que ofrecer también una vida social, comunitaria y enriquecedora”. Por ello, organiza reuniones semanales donde los participantes discuten las dificultades del reto y se apoyan mutuamente.
Impacto en la vida de los participantes
Jay West, analista de datos de 29 años, recordó en una de esas reuniones que al iniciar el programa se encontró esperando el autobús sin saber cuándo llegaría. Solía llevarse la mano al bolsillo para revisar el celular y admitió sentirse aburrida en varias ocasiones, pero el programa le enseñó que “está bien aburrirse”.
Datos recientes indican que dos tercios de los jóvenes estadounidenses entre 28 y 29 años desean reducir su tiempo frente a la pantalla. Kostadin Kushlev, investigador de psicología en la Universidad de Georgetown, señala que esto puede generar beneficios perdurables como “mayor bienestar y una mejor capacidad para mantener la atención”.
Graham Burnett, profesor de historia en Princeton, compara este movimiento con la ola ambientalista de los años 60, que logró movilizar a gobiernos en torno a una agenda conservacionista.



