Sarah Ferguson enfrenta crisis económica tras escándalo Epstein y pérdida de privilegios reales
Sarah Ferguson en crisis tras escándalo Epstein y pérdida de privilegios

La caída en desgracia de Sarah Ferguson tras el escándalo Epstein

En octubre del año pasado, Sarah Ferguson, la ex esposa del ex príncipe Andrés de Inglaterra, sufrió una pérdida devastadora de sus privilegios reales. Esta situación ocurrió precisamente cuando su exmarido fue despojado de los suyos, debido a sus vínculos con el condenado delincuente sexual Jeffrey Epstein. Aunque ambos se divorciaron en 1996, mantenían una amistad tan cercana que incluso compartían techo en ocasiones.

El abandono forzado de la mansión real

La antigua pareja de York se vio obligada a abandonar su lujosa mansión en Windsor tras estallar el escándalo. Más recientemente, mientras Andrés -quien dejó de ser príncipe para llamarse oficialmente Andrew Mountbatten-Windsor- fue arrestado en el marco de la investigación y posteriormente liberado pero ligado al caso, Ferguson no ha tenido un camino fácil. La aristócrata de 66 años, madre de las princesas Eugenia y Beatriz, estuvo en una clínica de reposo y actualmente huye constantemente de la prensa.

La revelación que cambió todo

La imagen pública de Ferguson comenzó a deteriorarse seriamente a comienzos de este año cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó y publicó documentos que dejaron al descubierto la estrecha amistad entre Sarah y Jeffrey Epstein. Hasta ese momento, se creía que solo su exmarido Andrés mantenía cercanía con el pederasta. Los diálogos revelados mostraban claramente que la ex duquesa no tenía liquidez económica y que Epstein fue quien la mantuvo financieramente durante varios años.

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La crisis económica actual de la ex duquesa

Ahora la aristócrata enfrenta graves problemas económicos tras ser repudiada, al igual que su exmarido, por la familia real británica. Ya no cuenta con el respaldo financiero que alguna vez tuvo y su situación se ha vuelto particularmente difícil. Las princesas Eugenia y Beatriz, sus hijas, mantienen cercanía tanto con el príncipe William como con el rey Carlos III, pero esto no ha mejorado la posición de su madre.

La polémica propuesta televisiva

De acuerdo con informaciones publicadas por The Mail on Sunday, Sarah Ferguson habría estado en conversaciones con una productora de televisión discutiendo varios posibles proyectos. El más controversial habría sido intentar clonar las últimas mascotas de la difunta reina Isabel II y mostrar todo el proceso en un reality show para televisión.

La reina en vida fue propietaria de 83 corgis, una de las razas más antiguas de Gran Bretaña originaria de Gales. Catorce generaciones de estos perros estuvieron en poder de la monarca. El primer cachorro que tuvo Isabel II fue un regalo que recibió a los 18 años, a quien nombró Susan. Tras la muerte de la monarca, los dos últimos perros -Muick y Sandy- llegaron a manos del expríncipe Andrés y de Sarah Ferguson, algo que no sorprendió dado que siempre se mencionó que Andrés era su descendiente favorito.

La legalidad cuestionable del proyecto

Aunque en Reino Unido la clonación animal es ilegal, no es ilegal tomar muestras de la piel de un animal y enviarlas al extranjero, a un país donde esta práctica esté permitida. Las informaciones acerca del posible reality con los perros de Isabel II y sus clones -que luego pondría en venta por altas sumas de dinero- generaron una gran polémica.

Ante las controversiales presunciones, un portavoz de Sarah Ferguson aseguró que ella nunca había avanzado en ninguna conversación concreta y que se retiró por voluntad propia del proyecto. Además, afirmó que la ex duquesa no tenía la intención de sacar provecho económico de los corgis reales.

El futuro incierto de una ex integrante real

La situación actual de Sarah Ferguson representa un dramático cambio en su vida. De ser una integrante cercana de la familia real británica, ahora enfrenta el ostracismo social y financiero. Su asociación con Jeffrey Epstein, revelada en documentos oficiales, ha dañado irreversiblemente su reputación. Mientras su exmarido enfrenta sus propios problemas legales, Ferguson debe navegar un panorama económico complicado sin el apoyo de la institución que alguna vez fue su hogar.

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La propuesta del reality show, aunque negada por sus representantes, refleja la desesperación económica que podría estar experimentando. En un giro irónico, los mismos perros corgis que fueron símbolo de su cercanía con la reina Isabel II ahora están en el centro de una polémica que podría haber sido su último intento por estabilizar sus finanzas.