Madre de Malambo relata el calvario de amenazas antes del asesinato de sus dos hijas
Madre narra amenazas antes de asesinato de hijas en Malambo

El dolor de una madre tras el doble crimen que enluta a Malambo

El municipio de Malambo, en el departamento del Atlántico, se encuentra sumido en la consternación tras el brutal asesinato de dos hermanas adolescentes, un caso que ha expuesto la angustia de una familia y las fallas en la atención inicial de las autoridades. María Noriega Cruz, madre de las víctimas, ha relatado con voz entrecortada el calvario de amenazas y extorsiones que precedieron a la tragedia.

La desaparición en pleno Carnaval

Las jóvenes identificadas como Sheridan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 17, fueron reportadas como desaparecidas desde el Martes de Carnaval. Según el testimonio materno, las adolescentes salieron de su vivienda en el barrio La Sierrita de Barranquilla con el propósito de encontrarse con unos jóvenes en Malambo.

"Esa noche recibieron mensajes indicando que un vehículo las esperaba. Yo las llamé y me dijeron que no molestara", recordó Noriega Cruz. Minutos después, la comunicación se cortó por completo al apagarse los teléfonos celulares, dando inicio a una pesadilla que se prolongaría por varios días.

La escalada de amenazas extorsivas

La situación se tornó dramática cuando comenzaron a llegar mensajes intimidatorios exigiendo dinero a cambio de la supuesta liberación de las menores. "Tenemos a tus hijas secuestradas, manda 50 millones de pesos o prepara el ataúd", decía uno de los textos según la narración de la madre.

Los delincuentes amenazaban con asesinar a las adolescentes si la familia daba aviso a la Policía, asegurando incluso contar con infiltrados dentro de las instituciones. Posteriormente, la suma exigida se redujo a 20 millones de pesos y luego a montos menores, en lo que parecía una estrategia para presionar a la familia.

Evidencia aterradora y respuesta institucional

Los extorsionadores enviaron imágenes y videos que solo podían verse una vez, donde aparecía la menor de 14 años siendo apuntada con un revólver. "Nunca mostraron a la mayor", explicó la madre con visible dolor.

La familia acudió al Gaula, la unidad especializada en casos de secuestro y extorsión, donde según sus denuncias inicialmente se habló de un posible "autosecuestro". Sin embargo, los mensajes intimidantes continuaron durante varios días, aumentando la desesperación familiar.

El desenlace trágico

"Escuché cuando dijeron: 'Tráemelas que las voy a matar'", relató Noriega Cruz sobre una de las comunicaciones. La última amenaza fue un mensaje que decía: "Alista el cajón", tras lo cual siguió un silencio absoluto.

El sábado 28 de febrero, fueron hallados dos cuerpos enterrados en una zona enmontada del barrio Maranatha en Malambo. La confirmación por parte de Medicina Legal acabó con toda esperanza. Las jóvenes fueron identificadas mediante tatuajes que compartían como símbolo de hermandad, aunque uno de los cuerpos requirió prueba de ADN debido al avanzado estado de descomposición.

Investigaciones en curso y llamado a la prevención

La Policía Metropolitana de Barranquilla informó que conformó un grupo especial de investigación judicial e inteligencia para esclarecer los hechos y capturar a los responsables. Las autoridades indicaron que continúan las diligencias técnico-científicas y el proceso de judicialización.

Para la madre, este doloroso caso deja una lección crucial: "No dejen solos a sus hijos, así les digan que uno es cansón", expresó enviando un mensaje de alerta a otras familias con adolescentes.

Indignación comunitaria y exigencias de justicia

El crimen de las hermanas Hernández ha generado profunda indignación en la comunidad de Malambo y exige respuestas claras sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar. Mientras avanzan las investigaciones, la familia clama por justicia y por la identificación plena de quienes estarían detrás de este doble homicidio.

Las autoridades mantienen operativos en la zona mientras la Fiscalía adelanta las pesquisas correspondientes. Este caso ha puesto en evidencia no solo la violencia que afecta a los jóvenes, sino también los protocolos de atención en situaciones de extorsión y secuestro.