Jessi Uribe, reconocido cantante de música popular, rompió el silencio sobre el impacto emocional y social que ha enfrentado tras su mediática separación de Sandra Barrios, madre de sus cuatro hijos. En una reciente entrevista para el pódcast ‘Historias con Ritmo’ de Caracol Televisión, el artista bumangués se sinceró sobre el estigma que lo persigue desde que se hizo pública su relación con su actual esposa, la también cantante Paola Jara.
El peso del odio en redes sociales
Durante la charla, Jessi Uribe abordó uno de los temas más complejos de su carrera: el constante odio en redes sociales. Lejos de victimizarse, el intérprete aseguró que ha desarrollado una coraza ante los ataques. “Yo no puedo vivir sin ‘haters’. El día que yo haga algo y tenga solo comentarios buenos, ese día me preocupo, porque yo soy un dulcecito pa’ caerle mal a muchos”, confesó con ironía y resignación.
¿Quiénes son sus principales detractores?
El punto más revelador de su intervención fue cuando identificó a sus principales críticos. Según el artista, su figura se convirtió en el blanco de una proyección colectiva de resentimiento. “Desde mi separación me cargué a todas las mujeres que se sienten victimizadas porque el marido las dejó, todo eso lo cargué yo”, afirmó Uribe, señalando que la opinión pública lo juzgó sin considerar la realidad de su proyecto de vida.
Del señalamiento a la construcción de un hogar
El intérprete de ‘Dulce pecado’ fue enfático al defender la seriedad de su unión con Paola Jara, rechazando la narrativa de que su salida del anterior hogar fue por un impulso pasajero. “Se dan cuenta que yo no me fui para tener varias aventuras, yo me fui para estar con mi esposa, y tengo una familia y me fui para formar un hogar”, recalcó, buscando limpiar la imagen de inestabilidad que muchos le atribuyeron.
El fantasma de la infidelidad en cada concierto
A pesar de la estabilidad que dice gozar hoy, Jessi admitió que el fantasma de la supuesta infidelidad sigue presente en cada presentación. Según relató, es común que asistentes a sus conciertos le griten palabras ofensivas o le hagan gestos groseros, para luego pedirle una foto con una sonrisa. “Siempre es lo mismo con Pao; ‘cachón, cachón, cachón’”, precisó sobre los ataques que vinculan su pasado con su presente.
Con esta entrevista, Jessi Uribe busca mostrar una faceta más madura y reflexiva, reconociendo las cicatrices que dejó el proceso, pero también reafirmando su compromiso con su nueva familia y su carrera musical.



