Iglesia Católica recupera cementerio de Santa Marta al 'cura rebelde' que lo ocupaba
Iglesia recupera cementerio de Santa Marta del 'cura rebelde'

Durante años, en Santa Marta hablar de Hernando Fajid Álvarez Yacub era hablar del 'cura rebelde'. El sacerdote que discutía con vendedores ambulantes, se movilizaba en carros de lujo, protagonizaba controversias públicas y desafiaba abiertamente las decisiones de la Iglesia Católica terminó convertido en el centro de una de las disputas más tensas que haya vivido la Diócesis de Santa Marta en décadas.

Después de más de dos años de procesos judiciales, denuncias penales y fallidos intentos de conciliación, la Diócesis logró recuperar el control de la parroquia y el cementerio San Miguel, lugar del que Fajid se negaba a salir pese a haber sido suspendido de sus funciones sacerdotales y trasladado oficialmente por sus superiores eclesiásticos. La diligencia se cumplió con acompañamiento de la Policía Nacional y bajo una orden judicial ya confirmada en segunda instancia.

'Él todo el tiempo decía: cuando llegue una orden judicial yo entrego. La orden llegó y aun así quiso seguir dilatando todo', aseguró Diego Duque, abogado representante de la Diócesis de Santa Marta.

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El sacerdote que desafió al obispo

El conflicto comenzó a escalar en diciembre de 2023, cuando el obispo de Santa Marta, José Mario Bacci Trespalacios, decidió trasladar a Fajid hacia otra parroquia, una práctica común dentro de la estructura de la Iglesia Católica. Según la Diócesis, la decisión estuvo relacionada con múltiples quejas e irregularidades reportadas sobre el manejo administrativo y el comportamiento del cura. Pero Fajid simplemente se negó.

'No me voy para ninguna parte', habría sido la respuesta que entregó cuando recibió la notificación del traslado, según relató Duque. Lo que vino después fue una confrontación abierta entre el sacerdote y la propia Iglesia.

De acuerdo con la Diócesis, Fajid despidió a todos los trabajadores de la Fundación Juan Pablo II —entidad encargada de administrar el cementerio—, desapareció archivos y registros administrativos y posteriormente creó una empresa privada llamada Sociedad Parque San Miguel SAS, con la que intentó mantener el control total del camposanto. La Iglesia sostiene que esa nueva sociedad fue utilizada para blindarse jurídicamente y seguir operando el cementerio pese a que ya no tenía autorización para hacerlo.

'Copió los estatutos de la fundación y creó una empresa particular de él mismo. Después dejó firmado que esa empresa administraría el cementerio a perpetuidad', explicó el abogado.

Misas, entierros y sacramentos sin autorización

Aunque la Diócesis lo suspendió de sus funciones sacerdotales y le retiró las facultades para oficiar ceremonias religiosas, Fajid siguió celebrando misas, entregando comuniones y realizando servicios funerarios dentro del cementerio. Siempre defendió públicamente que solo Dios podía quitarle su vocación sacerdotal. La Diócesis, sin embargo, insiste en que desde hace tiempo carecía de autorización canónica.

'Él hoy no puede ejercer como sacerdote. Está suspendido y los procedimientos eclesiásticos continúan', afirmó el abogado de la Diócesis. Mientras tanto, la confrontación pasó de lo religioso a lo penal. La Fiscalía terminó vinculándolo formalmente a un proceso judicial por los delitos de administración desleal, falsedad en documento privado y destrucción u ocultamiento de documentos privados.

Según la investigación, la desaparición de archivos del cementerio podría afectar a decenas de familias que pagaron por bóvedas, servicios funerarios y otros trámites cuyos registros hoy aparecen incompletos o desaparecidos. Ese es precisamente uno de los mayores temores de la Iglesia.

El drama de las bóvedas desaparecidas

En medio del caos administrativo, propietarios de bóvedas y personas que realizaron pagos durante los últimos años viven ahora en incertidumbre. La Diócesis asegura que muchos documentos fueron retirados o destruidos y que todavía no existe claridad total sobre el estado de esos registros.

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'Lo que más preocupa es que desaparecieron archivos completos de la fundación', advirtió Diego Duque. La situación es especialmente delicada porque, pese a las advertencias públicas que había hecho la Iglesia sobre la suspensión de Fajid, muchas personas continuaron realizando pagos y contratando servicios directamente con él. Ahora, mientras se adelanta el inventario interno, el cementerio permanece cerrado temporalmente.

'Una limpieza espiritual'

La recuperación del cementerio también tiene una dimensión simbólica para la Iglesia Católica. La Diócesis anunció que realizará ceremonias religiosas especiales antes de reabrir completamente el camposanto, en lo que han denominado una especie de 'sanación' o 'desintoxicación espiritual' del lugar. Por ahora, solo se atenderán casos urgentes relacionados con entierros o exhumaciones.

'Queremos reorganizar todo y devolverle al lugar su sentido espiritual y administrativo', explicó la representación jurídica de la Diócesis. Fajid todavía deberá enfrentar el juicio penal donde la Fiscalía y las víctimas intentarán demostrar que incurrió en delitos para quedarse con el control del cementerio. Si es hallado culpable, podría enfrentar una condena que incluso incluya prisión.

Mientras tanto, en Santa Marta, el hombre que durante años fue conocido como el 'cura rebelde' ya perdió el control absoluto del cementerio desde donde desafió a toda la Iglesia Católica.