El fútbol hondureño vive momentos de profunda consternación tras una de las escenas más dolorosas registradas en los últimos años. Durante el enfrentamiento entre Motagua y Olancho FC en el Estadio Juan Ramón Brevé Vargas, el extremo brasileño Romario Da Silva sufrió una lesión devastadora que no solo lo margina del torneo, sino que siembra dudas sobre su continuidad como jugador profesional.
El minuto 55: Un giro trágico en Juticalpa
Transcurría el segundo tiempo de la cuarta jornada de las triangulares del Clausura 2026 cuando una jugada lo cambió todo para el brasileño. En una disputa por el balón con Marlon Ramírez, Da Silva cayó de forma aparatosa, provocando una luxofractura del peroné izquierdo.
La crudeza de la imagen, con el tobillo del futbolista completamente desplazado, paralizó el encuentro. Jugadores de ambos equipos, incapaces de contener el impacto emocional, rompieron en llanto en pleno campo mientras el cuerpo médico inmovilizaba al brasileño para su traslado de urgencia.
Atención médica y apoyo del club
Tras una primera atención en Juticalpa, Romario fue remitido a la capital, Tegucigalpa, donde fue intervenido quirúrgicamente. La dirigencia del Motagua, encabezada por Pedro Atala y Emilio Izaguirre, se hizo presente en el centro asistencial para reiterar que el club no dejará solo al jugador en este difícil proceso.
“La familia azul está contigo. En los momentos difíciles, este escudo y su gente se mantienen más unidos que nunca”, publicó el club en sus redes sociales oficiales, mensaje que fue respaldado por una ola de solidaridad de toda la afición catracha.
Futuro incierto: ¿Cuánto tiempo estará fuera?
A sus 36 años, el panorama para el brasileño es complejo. Los primeros informes médicos estiman un tiempo de recuperación de entre seis y ocho meses, lo que significa que Romario podría volver a las canchas apenas a finales de 2026 o incluso a principios de 2027.
La evolución tras la cirugía y la posible afectación de los ligamentos determinarán si uno de los fichajes más llamativos del torneo podrá tener un “último baile” con la camiseta del Ciclón o si esta desafortunada jugada marcará el final de su exitosa trayectoria. Por ahora, el fútbol de Honduras se une en un solo grito: ¡Fuerza, Romario!



