Excombatiente de disidencias FARC revela prácticas brutales dentro de las estructuras armadas
Ronald Gómez, quien fue reclutado desde su niñez por las disidencias de las FARC y capturado hace aproximadamente tres años en el corregimiento de El Queremal, municipio de Dagua, Valle del Cauca, ha compartido testimonios impactantes sobre la vida dentro de estos grupos armados ilegales. Según su relato, las mujeres y niñas que integran estas organizaciones se ven obligadas a abortar cuando quedan embarazadas, una práctica que se impone de manera sistemática.
Prohibición de relaciones y control sobre la natalidad
Gómez explica que en las disidencias de las FARC se prohíben estrictamente las relaciones sentimentales y sexuales entre los combatientes. Los líderes de estas estructuras consideran que los embarazos representan un riesgo operativo significativo, ya que dificultan la movilidad y el cumplimiento de las misiones armadas. "Las mujeres y niñas tienen que abortar, no hay otra opción", afirmó el exrecluta, destacando cómo esta medida forma parte de un control férreo sobre la vida personal de los integrantes.
Guaviare: centro de entrenamiento para explosivistas
Además de estas revelaciones sobre la violencia de género, Ronald Gómez señaló que el departamento del Guaviare se ha convertido en un punto estratégico para la preparación de explosivistas. Según su testimonio, expertos internacionales capacitan a miembros de las disidencias en técnicas avanzadas para el manejo y uso de explosivos, lo que incrementa la capacidad destructiva de estos grupos y representa una grave amenaza para la seguridad regional.
La captura de Gómez ocurrió en una zona donde, según las autoridades, tuvo un papel fundamental en la estrategia política de las disidencias en el Valle del Cauca. Su caso ilustra la complejidad del conflicto armado en Colombia y las profundas violaciones a los derechos humanos que persisten, especialmente contra menores y mujeres reclutadas por la fuerza.
Estas declaraciones surgen en un contexto donde el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados ilegales sigue siendo una problemática crítica en varias regiones del país. Organizaciones de derechos humanos han documentado numerosos casos similares, pero el testimonio directo de un exintegrante como Gómez aporta detalles concretos sobre las dinámicas internas de violencia y control.



