Director de la Policía revela plan de violencia en Cauca y Valle
Director de la Policía revela plan de violencia en Cauca y Valle

El director de la Policía Nacional, brigadier general William Rincón Zambrano, reveló los detalles detrás de la ola de violencia que afecta al suroccidente de Colombia. Más de 41 acciones terroristas en 18 municipios, cerca de 20 muertos y más de 30 heridos son el saldo de una escalada orquestada por las disidencias de las Farc. En entrevista con Colprensa, el alto oficial aseguró que se trata de una estrategia para evadir la presión de las autoridades y se comprometió a capturar a los responsables.

¿Qué hay detrás de la escalada de violencia en Cauca y Valle del Cauca?

El general Rincón rechazó categóricamente estas acciones, que incluyen el uso de explosivos en vías públicas, poniendo en riesgo a niños, adultos mayores, mujeres, comunidades indígenas, transportadores y personal médico. Señaló que detrás de todo hay una dinámica terrorista liderada por alias Iván Mordisco, comandante del Estado Mayor Central, quien ha coordinado más de 41 acciones en 18 municipios de Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Huila.

Estos ataques, según Rincón, no son casuales: responden a la presión que reciben de las Fuerzas Militares y la Policía, y buscan abrir camino para huir. Hemos capturado familiares y colaboradores cercanos de su estructura y realizado operaciones que los han debilitado significativamente, afirmó. Detalló que se han realizado 663 operaciones contra grupos organizados, incluyendo el ELN y el Estado Mayor Central, con 3.333 capturas, de las cuales 947 han sido extraditadas. Además, se han bloqueado 11.936 laboratorios que producían entre dos y seis toneladas de base de coca, golpeando su economía criminal.

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¿Hacia dónde están huyendo?

En cuanto al Estado Mayor Central, Rincón identificó cuatro figuras clave, siendo alias Marlon la principal. Se desplaza por rutas montañosas y selváticas que le facilitan la evasión, y cuenta con el aval de comunidades pequeñas que le facilitan cultivos y minería, y que en algunos casos son directamente afines a él. Ofrecemos 5.000 millones de pesos por información sobre su paradero. Seguramente si el silencio se rompiera seríamos más acertados, dijo. También mencionó a alias Ferley, con recompensa de 1.000 millones, y a alias Mi Pez y Jairo Ramírez, con otros 1.000 millones. Todos tienen control criminal en ese territorio y están en nuestro radar. Le prometo a Colombia que los vamos a capturar.

Recompensas sin resultados concretos

Consultado sobre por qué las recompensas por Marlon han aumentado sin resultados, Rincón explicó que la dificultad radica en las condiciones del entorno. La zona geográfica le facilita la evasión, pero más allá del terreno, lo que realmente lo protege es la red de complicidades que ha construido: comunidades que lo encubren porque los tiene instrumentalizados, amedrentados o porque se benefician de la economía ilegal. La droga y la minería ilegal generan dinero rápido, y ese dinero compra lealtades y silencios. A veces no es miedo; a veces es interés. Eso hace que la información no fluya. Pero no vamos a ser inferiores a estas circunstancias: lo vamos a capturar.

¿Cómo lograron ejecutar atentados de esa magnitud sin ser detectados?

Rincón aclaró que no todas las acciones pasaron inadvertidas: neutralizamos más de 26 amenazas identificadas por inteligencia antes de que se materializaran. Como no generaron daño, no generaron visibilidad mediática. Lo ocurrido en casos como el del túnel en Cajibío responde a una táctica de distracción simultánea y coordinada. A menos de un kilómetro estaba desplegado el Ejército, pero fue distraído con ataques en otros cuatro puntos al mismo tiempo. Su método consiste en crear múltiples focos de atención en cuestión de minutos para colocar artefactos explosivos. Es un trabajo táctico preciso, apoyado en el silencio de quienes observan y no informan. Cuando no logran enfrentar directamente a la Fuerza Pública, atacan a la población civil: es su eslabón más vulnerable.

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¿Por qué estos grupos siguen golpeando cuándo y dónde quieren?

El director explicó que Cauca, Nariño y Valle del Cauca llevan más de 50 años siendo escenarios de violencia terrorista. Existe una cultura de la ilegalidad profundamente arraigada. Algunos sectores no ven a la Fuerza Pública como aliada, sino como una amenaza. Muchos líderes son oriundos de esas zonas, lo que les otorga legitimidad local. Los cultivos ilícitos y la minería ilegal son los pilares de su economía, y ese dinero financia vivienda, alimentación y bienestar dentro de las comunidades, mezclándose con la economía formal hasta volverse invisible. La ilegalidad deja de percibirse como un problema y empieza a verse como una solución. El problema no es únicamente operativo, sino de calidad de vida, reconstrucción del tejido social, valores y ética. Exige la acción articulada de todas las instituciones del Estado.

¿Qué está haciendo la Policía para proteger a sus hombres y recuperar el control territorial?

Rincón detalló medidas concretas: enviamos 1.600 uniformados a las estaciones de policía de la región y reemplazamos a 744 que llevaban demasiado tiempo en zona y habían perdido motivación. Llegaron personas nuevas, capacitadas en operaciones especiales y con preparación psicológica. También enviamos más de 104 oficiales en grados de capitán y mayor, dos por estación. El resultado es claro: desde diciembre solo hemos registrado un uniformado fallecido, con el resto de los casos limitados a lesiones leves. Estos grupos atacan entre 15 y 20 minutos y se retiran. No son capaces de enfrentar a la Fuerza Pública en combate directo. Su ventaja principal está en el uso de drones, tanto para reconocimiento como para ataques. Por eso insistimos en la necesidad urgente de una legislación que regule la venta y uso de estos dispositivos. Lo mismo ocurre con la minería ilegal: se necesita un código minero con reglas claras.

Inteligencia y silencio comunitario

En materia de inteligencia, Rincón señaló: Ojalá pudiéramos ser el 100% preventivos, pero aquí juega un papel determinante el silencio de las comunidades. Todos tenemos el deber de informar. Si más personas reportaran lo que observan, podríamos ser mucho más proactivos. La inteligencia institucional es una cosa, y la solidaridad ciudadana y la moralidad colectiva son otra. Las dos están profundamente ligadas.

Refuerzos y articulación

El Gobierno anunció el envío de ocho pelotones adicionales del Ejército al suroccidente. Rincón afirmó que las Fuerzas Militares y la Policía ya trabajan de manera articulada. Continuaremos con operaciones sostenidas y con burbujas de inteligencia específicas para identificar y neutralizar a estos delincuentes. La persecución contra Iván Mordisco se mantiene con toda la presión. Hemos capturado personas clave en el manejo de sus finanzas, su logística y miembros de su propia familia. Estamos desmantelando su estructura desde adentro. Estamos muy cerca. Aquí se requiere articulación real con gobernadores, alcaldes, Defensoría del Pueblo y Fiscalía. La seguridad no es responsabilidad exclusiva de la Fuerza Pública: es una tarea de toda la sociedad.