La investigación que culminó con la intervención de la cadena de ropa Lili Pink en Colombia comenzó hace varios años, tras una serie de alertas detectadas por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Aunque la Fiscalía ejecutó la intervención el pasado 27 de abril en todo el territorio nacional, el origen del expediente se remonta al primer semestre de 2022, cuando las autoridades tributarias identificaron movimientos considerados inusuales relacionados con importaciones provenientes de Panamá, creación de microempresas y operaciones financieras que despertaron sospechas.
De acuerdo con documentos conocidos por la revista Semana, un grupo reducido de funcionarios de la Dian, junto con integrantes de la entonces cúpula de la Fiscalía, asumieron de manera reservada el seguimiento del caso para evitar posibles filtraciones. En ese proceso se adelantó una diligencia sorpresa el 31 de marzo de 2022 en la sede principal de Pink Life S.A.S., empresa matriz de Lili Pink, ubicada en Barranquilla. El operativo se extendió durante cerca de diez horas y permitió la recolección de documentos contables, soportes físicos y material tecnológico perteneciente a la compañía.
Irregularidades detectadas por la Dian
La Dian detectó varias irregularidades en las operaciones de Lili Pink. Según una de las denuncias conocidas, “la investigación realizada desde el ámbito fiscal ha permitido evidenciar la posible existencia de operaciones inusuales o atípicas que, al no tener una justificación adecuada, se identifican como operaciones sospechosas”. Entre las presuntas irregularidades aparecen importaciones ficticias, incrementos injustificados en facturación, deducciones tributarias inexistentes y empresas que compartían representantes legales o que, según las autoridades, no tenían capacidad financiera para soportar las operaciones reportadas.
Una de las líneas de investigación se concentró en sociedades que realizaban importaciones desde Panamá y que posteriormente terminaban vinculadas con la comercialización de productos de Lili Pink y otras marcas asociadas. El expediente señala que “esta sociedad se encuentra presuntamente comprometida en la investigación adelantada, dado que se evidencian operaciones posiblemente simuladas con terceros sin capacidad económica, financiera ni logística para proveer, en las cuantías indicadas por la sociedad, los bienes móviles declarados”.
Creación y liquidación de empresas
La investigación también puso bajo la lupa la rápida creación y liquidación de empresas que, presuntamente, habrían sido utilizadas para justificar movimientos financieros, importaciones y circulación de mercancías. “El giro ordinario del negocio aparentemente ha consistido en la venta de prendas de vestir, accesorios, ropa interior, etc., a través de almacenes de venta al detal (Lili Pink, YOI), a precios económicos con altos volúmenes de transacciones”, advierte el documento.
Las autoridades igualmente identificaron fenómenos asociados a posibles actividades de contrabando y lavado de activos, entre ellos cambios constantes de representantes legales, elevados endeudamientos y movimientos reiterados de socios. Por su parte, la empresa ha rechazado los señalamientos y aseguró que las actuaciones hacen parte de una controversia jurídica aún en curso. “Los hechos mencionados corresponden a una controversia jurídica en curso, no a conclusiones definitivas”, manifestó la compañía.



