Colombia se mantiene en deshonroso segundo lugar mundial en criminalidad organizada
Las más recientes cifras del Índice Global de Crimen Organizado revelan una persistente y preocupante realidad para Colombia, que se posiciona como el segundo país con mayor presencia de criminalidad organizada a nivel mundial, según la edición 2025 del estudio elaborado por la Global Initiative Against Transnational Organized Crime.
Puntuación alarmante y tendencia ascendente
Colombia obtuvo una puntuación de 7,82 sobre 10 en la evaluación que analiza 193 países, ubicándose únicamente por debajo de Myanmar (Birmania), que alcanzó 8,08 puntos. Esta medición posiciona al territorio colombiano como el de mayor nivel de criminalidad organizada en toda América Latina y Sudamérica.
La tendencia muestra un aumento gradual pero constante en los últimos años:
- 2021: 7,66 puntos
- 2023: 7,75 puntos
- 2025: 7,82 puntos
Aunque las variaciones puedan parecer reducidas, el sistema de calificación está diseñado en una escala donde cada incremento refleja una consolidación mayor de las actividades ilegales y una presencia más profunda de organizaciones criminales en distintos ámbitos sociales y económicos.
Metodología integral del estudio
El informe se basa en dos ejes principales de análisis que van más allá de los indicadores tradicionales de violencia:
- Economías ilícitas presentes: Evalúa la operación de mercados ilegales como narcotráfico, trata de personas, extorsión, contrabando, minería ilegal, tráfico de armas y delitos ambientales y financieros.
- Fortaleza de actores criminales: Analiza la capacidad operativa de redes locales, mafias transnacionales, grupos armados y estructuras que logran infiltrarse en instituciones estatales o sectores económicos legítimos.
Panorama regional y evolución del fenómeno
El listado global ubica a México en el tercer lugar con 7,68 puntos, seguido por Ecuador y Paraguay, ambos con 7,48 puntos. Más abajo aparecen Brasil en posición 14, Venezuela en puesto 20 y Panamá en lugar 21, confirmando la fuerte presencia regional de redes ilícitas en América Latina.
En el extremo opuesto, los países con menor incidencia son Tuvalu (1,53 puntos), Nauru (1,72) y Santo Tomé y Príncipe (1,8), evidenciando una brecha considerable en la penetración de economías ilegales entre regiones.
El informe destaca que el crimen organizado en Colombia no permanece estático sino que evoluciona y se diversifica. Además del narcotráfico, han ganado relevancia otras actividades como:
- Explotación ilegal de recursos naturales
- Lavado de dinero
- Operaciones financieras ilegales
Actores criminales con alcance internacional
La presencia de organizaciones con capacidad operativa sostenida y alcance internacional incide directamente en el resultado del país. Entre las estructuras más relevantes se encuentran:
- Clan del Golfo
- Disidencias de las FARC
- Ejército de Liberación Nacional (ELN)
Estas organizaciones han logrado mantener redes complejas de producción, transporte y exportación de economías ilegales, reforzando el posicionamiento de Colombia dentro del índice global.
Capacidad de adaptación y contexto regional
El análisis advierte que la criminalidad organizada no depende exclusivamente de los niveles de violencia visible. Incluso cuando algunos delitos disminuyen, las organizaciones pueden adaptarse, diversificar sus actividades y fortalecer sus operaciones en otros sectores, lo que permite que el fenómeno persista y se consolide en el tiempo.
Además, el contexto regional influye significativamente en la situación colombiana. La existencia de corredores estratégicos y la conexión con mercados internacionales facilitan el movimiento de bienes ilegales. La interacción entre redes criminales de distintos países contribuye a la expansión de estas economías y a la permanencia de estructuras complejas que operan más allá de las fronteras nacionales.
Esta capacidad de transformación y adaptación representa uno de los mayores desafíos para las autoridades, ya que las organizaciones criminales han demostrado habilidad para mantener su influencia incluso en escenarios donde algunos indicadores de seguridad han mostrado mejoras parciales.



