La falta de recursos económicos que la Universidad Nacional y otras entidades como el Ministerio de Medio Ambiente deben destinar a la Estación de Biología Tropical Roberto Franco y al Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero está provocando que los reptiles pasen hambre. Líderes cívicos alertaron sobre el deterioro de los corrales y el riesgo para cerca de 500 ejemplares bajo programas de conservación en el Meta.
Crisis alimentaria en la estación biológica
La crisis que afecta a los caimanes llaneros, declarados en peligro de extinción mediante la Resolución 0676 del 21 de julio de 1997 del Ministerio de Medio Ambiente, se viene presentando desde hace varios años, pero se agudizó hace ocho meses. Según denuncias de dirigentes gremiales y cívicos, así como de ciudadanos que han enviado oficios a las directivas de la Universidad Nacional, el Ministerio de Medio Ambiente y la corporación ambiental Cormacarena, la falta de recursos ha generado que no se abastezca de alimentos a los animales o que solo se les proporcione una ración diaria. Incluso, por falta de comida, los caimanes se están comiendo entre ellos.
Estado de las instalaciones
Las quejas también señalan el deteriorado estado de la sede de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, ubicada en un sector céntrico de Villavicencio, a un costado del Palacio de Justicia, así como el mal estado de los corrales de los caimanes. Una de las personas que denuncia, y que prefiere no revelar su nombre, sostiene que son cerca de 500 caimanes los que están aguantando hambre, distribuidos en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco (130), la Universidad de los Llanos (Unillanos) y Merecure.
Preocupación de líderes ciudadanos
La situación ha generado la preocupación de líderes ciudadanos como Néstor Restrepo Roldán, director ejecutivo del Comité Cívico de Villavicencio, quien el pasado 10 de abril le remitió un derecho de petición al rector de la Universidad Nacional, José Ismael Peña Reyes, y a la ministra de Medio Ambiente, Irene Vélez Torres. En la solicitud, expresa que “con grandes sentimientos de descontento, contrariedad, intranquilidad y desagrado hemos conocido la información sobre la situación que hoy viven los empleados, los cocodrilos y las demás especies que hacen parte del Instituto Biológico Tropical Roberto Franco”.
“Como representantes de la sociedad civil llanera, respetuosamente acudimos a ustedes para que de manera inmediata ordenen la adopción de las medidas necesarias que garanticen la conservación y bienestar de los empleados del Instituto y el derecho de los animales, previniendo y corrigiendo las situaciones que afectan su supervivencia y bienestar”, agrega la solicitud.
Importancia del Instituto Roberto Franco
Para la dirigencia regional, el Instituto Roberto Franco es el motor que transforma la riqueza natural de la Orinoquia en conocimiento estratégico, asegurando que el progreso de la región sea ordenado, respetuoso con la naturaleza y respaldado por la ciencia. “Para nosotros”, agregó Restrepo Roldán, “es una pieza fundamental para el desarrollo sostenible y la soberanía científica de la región. Es el principal centro de pensamiento y estudio biológico en la zona más biodiversa del país, así para el gobierno central sea la menos comprendida”.
Respuesta de las autoridades
El director de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, Andrés Felipe Aponte Gutiérrez, al ser consultado por EL TIEMPO, respondió que apenas lleva un mes de nombrado en el cargo y prefiere que sea la decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, Lucy Gabriela Delgado Murcia, quien lleve la vocería. A ella también se le consultó y se espera su respuesta. La petición de Restrepo Roldán no ha sido respondida aún.
El caimán llanero es una especie protegida por su importancia para los ecosistemas de la Orinoquía. La situación actual pone en riesgo no solo a los animales, sino también los programas de conservación que buscan recuperar esta especie emblemática.



