Banda criminal AK-47 siembra terror en Bogotá con extorsiones violentas
La localidad de Kennedy, en el occidente de Bogotá, se encuentra sumida en una grave ola de violencia debido a las acciones de una peligrosa organización criminal identificada como AK-47. Este grupo delictivo se dedica a extorsionar de manera sistemática a los comerciantes del sector mediante ataques con granadas y armas de fuego, generando un clima de inseguridad y pánico entre la población.
Zonas críticas y modus operandi registrado en video
Los hechos criminales se concentran principalmente en la avenida Primero de Mayo, entre la carrera 68 y la Boyacá, una zona caracterizada por la presencia de numerosos bares y discotecas en los barrios Carvajal, El Amparo, Kennedy Occidental y Llano Grande. Según las autoridades, la banda ha dejado un saldo trágico de cuatro personas fallecidas, varios heridos y múltiples daños materiales en los últimos meses.
El coronel Ángel Torres, comandante del Gaula de Bogotá, entregó detalles sobre los allanamientos realizados recientemente, los cuales resultaron en la captura de cuatro miembros de la organización. Durante estas operaciones se incautaron una pistola, una granada de fragmentación, un kilo de estupefacientes y cuatro teléfonos celulares.
El modus operandi de la banda quedó claramente registrado en videos que ya se encuentran en poder de las autoridades. El material audiovisual muestra cómo los delincuentes se movilizan en motocicleta durante las horas de la noche y la madrugada. Uno de los parrilleros se encarga de grabar mientras los demás disparan contra sus víctimas o lanzan explosivos contra las fachadas de los locales comerciales.
Líder opera desde prisión y expansión criminal
Las investigaciones han revelado información alarmante sobre el origen y estructura de esta organización. La banda tiene origen venezolano y opera desde la cárcel de El Barne en Cómbita, Boyacá, donde permanece recluido alias Harold, identificado como el líder de esta organización criminal desde el año 2024.
El método extorsivo de los delincuentes es particularmente violento: exigen dinero a los comerciantes bajo la amenaza explícita de "o nos pagan o termina oliendo a pólvora". Los ataques se han registrado incluso en horas diurnas, afectando no solo a los comerciantes sino también a residentes que viven cerca de las tiendas y establecimientos comerciales.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 16 de diciembre, cuando los atacantes arrojaron una granada que causó importantes daños materiales. Días después, realizaron disparos que dejaron tres personas heridas, evidenciando la escalada de violencia.
Con el paso de los meses, la influencia criminal de la banda AK-47 se ha expandido significativamente, llegando ahora a la localidad de Fontibón. De igual forma, las autoridades tienen registros confirmados de que la organización también opera en la ciudad de Cúcuta, demostrando su capacidad de expansión territorial.
La situación en Kennedy representa un desafío significativo para las autoridades de seguridad, quienes enfrentan una organización criminal bien estructurada que opera desde dentro del sistema penitenciario y mantiene en zozobra a comerciantes y residentes de múltiples localidades de la capital colombiana.
